Descarta crear una ruta por hallarse en zonas de difícil acceso y privadas
21 ago 2012 . Actualizado a las 07:00 h.La conservación y puesta en valor de los marcos del coto de Lampai, que desde el siglo XII han delimitado el terreno que el rey Alfonso VII cedió a Sancho Eanes en lo que actualmente es Santa María de Cruces, en Padrón, es complicada. Sin embargo, el Concello inició el pasado año los trabajos para cuidar de la mejor manera posible el hallazgo que hace nada más y nada menos diez años realizaron los investigadores Xoán Guitián y Jorge Guitián, que también localizaron en el Tumbo B de la Catedral compostelana el documento de cesión del terreno. En un primer momento, el Ayuntamiento, que se guio por la investigación de los Guitián publicada en su día en el Anuario Brigantino, se planteó la posibilidad de llevarse los tres hitos de su ubicación original y conservarlos en otro lugar. La Dirección Xeral de Patrimonio de la Xunta dijo no tajantemente a esta posibilidad, puesto que desposeerían a los marcos de su sentido: delimitar el coto de Sancho Eanes. Así que fue necesario buscar otras alternativas.
La que parece haber triunfado es la de desbrozar el perímetro en el que se ubican los hitos para evitar que se los coma la maleza y que las raíces puedan afectar a la estabilidad de la estructura. Además, se planteó la posibilidad de colocar una capa de gravilla a su alrededor para evitar que la maleza volviese a crecer a su alrededor. Para los trabajos de limpieza de las zonas llegaron a pedirse presupuestos a tres arqueólogos.
¿Cabe la posibilidad de señalizarlos? Se pensó colocar una placa, pero el Concello aclara que no tiene sentido si no se diseña una ruta para que la gente pueda visitarlos. Y crear dicho itinerario está prácticamente descartado ante las dificultades que se presentan.
Y es que los hitos grabados están situados en zonas de difícil acceso -como en lo alto de una cantera abandonada- o en fincas privadas. Los dueños de los terrenos en los que se ubican podrían no estar muy de acuerdo en tener un goteo constante de visitantes en sus terrenos y las dificultades de acceso podrían acabar provocando algún accidente. Desde el Concello también plantean que la señalización pudiese provocar actos vandálicos en el patrimonio.