El último refugio del galápago

Luis Carlos Llera Llorente
luis carlos llera O PORRIÑO / LA VOZ

FIRMAS

Los vecinos de Orbenlle quieren frenar la despoblación del barrio por las trabas impuestas por Bruselas a construir casas en la Red Natura

14 ago 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

As Gándaras constituyen el último refugio del galápago común europeo. Los vecinos del barrio de Orbenlle, que limitan con este humedal de O Porriño, quieren eliminar las limitaciones que les impone Bruselas al estar incluidos en el territorio de la Red Natura 2000. Para ello han obtenido el visto bueno del Concello de O Porriño y de la Xunta para que el barrio pase a formar parte del núcleo urbano del municipio. De esta manera sus fincas recuperarán su valor ya que desde hace una década no se puede edificar en esta zona. «Mucha gente joven se marchó de aquí porque no podían levantar su casa junto a la de sus padres», cuenta Bárbara Oliveira, propietaria del restaurante Orbenlle, un afamado establecimiento con un gran jardín. Los Oliveira viven en Orbenlle desde tiempos inmemoriales. Eran propietarios de los terrenos donde se asentaba un antiguo castillo cuyas ruinas se perdieron hace muchos años.

Según los vecinos, en el barrio hay unas 80 viviendas ocupadas con un centenar de habitantes pero en su día llegó a haber 300. Ante las trabas urbanísticas «Muchos jóvenes se marcharon hacia Salceda o Tui». «Tenemos hasta problemas para hacer reformas en la casa» apunta Hermesinda Estévez. Y otro habitante del barrio, Ismael González añade que «al pasar el Camino portugués de Santiago nos ponen muchas pegas para todo». Ahora el camino luso está lleno de peregrinos, como la familia de Luis Cañas. Se llaman igual que los bodegueros de La Rioja pero las tres generaciones conquenses que ayer peregrinaban por Orbenlle no tienen nada que ver con el negocio del vino.

El líder de los vecinos, José Carlos González, explica que el 90% del territorio del barrio está incluido en la Red Natura. «Queremos sacar de la red unas cuatro hectáreas donde se ubican las casas y las parcelas colindantes». De esta manera las fincas recuperarán el valor que han ido perdiendo en los últimos diez años. «Nosotros nos enteramos de que estábamos en la Red Natura en el año 2003 y desde entonces estamos hablando con la Xunta y con la Administración para modificar estas cosas y estar amparados por el plan general. A ver si Bruselas nos hace caso», sentencia.