La contaminación de plomo se multiplicó por 1.300 en solo 50 años, por lo que los niveles de Vigo baten el récord de la costa gallega
11 ago 2012 . Actualizado a las 07:00 h.Nuestra ría es un sistema semicerrado. El mar entra por el sur de las Cíes, bordea la costa hasta encontrarse con el agua dulce del Verdugo y Oitavén y sale por el canal norte de las islas. Esta corriente renueva deprisa las aguas en invierno, pero en verano tarda un mes en realizar su ciclo. Y eso es un problema: una parte de lo que arrojamos al agua se queda y contiene elementos químicos poco agradables que se van depositando en los sedimentos. Allí se acumulan y pasan a los distintos elementos vivos, algas, moluscos, peces? y los vigueses.
Hace unas semanas, en la última inspección, Concello y Xunta detectaron en el litoral vigués 43 puntos de vertidos contaminantes entre urbanos e industriales, de ellos 13 especialmente activos arrojando veneno químico a la ría. Sería equivalente a un vertido cada 500 metros de litoral, pero su distribución no es tan homogénea y abarcan desde la desembocadura del Lagares hasta Ríos, en Teis.
Si tuviéramos que buscar un punto especialmente negro por su alto nivel de contaminación química sería la franja portuaria entre Bouzas, Areal y Guixar. En ese tramo aparecen los mayores elementos contaminantes y en mayor cantidad, aunque no olvidemos que una parte se reparte por la ría gracias a las corrientes.
Contaminación ascendente
En esta sopa química encontramos ingredientes conocidos por su elevada toxicidad o, al menos, todo lo que se busca, que no es toda la contaminación que existe. El menú contiene los clásicos metales pesados (mercurio, cobre, cadmio y zinc) pero sobre todo plomo, que en 50 años multiplicó por 1.300 su presencia. Sus niveles en Vigo baten el récord de todas las rías gallegas.
Otro clásico son los hidrocarburos y bencenos producto del tráfico y calefacciones, muchos de ellos cancerígenos y que llegan a la ría por el arrastre de las aguas pluviales, y van en aumento en la franja portuaria, especialmente en Teis. También veteranos son los TBTs, que se emplearon en pinturas de buques como repelentes para algas y, vaya, resultaron ser poderosos disruptores endocrinos muy persistentes. De eso saben mucho los cada vez más escasos y sexualmente alterados caramujos de nuestra ría.
Pero nuevos elementos se van incorporando a la contaminación de la ría, como los derivados del bromo, tóxicos que se acumulan en tejidos grasos, incluidos los humanos, y de los que apenas sabemos porque apenas hace cuatro años que empezaron a analizarse pero ya aparecen, en aumento en la parte central.
Pero si conocer la carga química contaminante de la ría debería preocuparnos, y dicha preocupación traducirse en acciones inmediatas, es todavía peor el desconocimiento. Por ejemplo, de los 209 PCBs conocidos, compuestos persistentes y altamente tóxicos, solamente se buscan y analizan en la ría siete, y por supuesto todos aparecen en cantidades significativas en las aguas del puerto.
Tiene solamente 6.000 años, muchos para una persona pero un instante en términos geológicos. La ría de Vigo es una recién nacida que si fuera nuestra hija, y de alguna forma lo es, algún juez debería retirarnos su custodia por maltrato continuado.
chequeo al medio ambiente los vertidos