La asociación SOS Courel denuncia una «plantación masiva» de pinos en la mina romana de A Toca, uno de los vestigios arqueológicos que dan testimonio de las antiguas explotaciones auríferas de esta sierra. Los portavoces de este colectivo, que se define como ecologista y cultura, aseguran además que esta plantación industrial se llevó a cabo después de que los vecinos se «cansasen de pedir cereixeiras, outras frondosas e pastizais para o gando que nunca chegaron».
En SOS Courel sostienen que en este caso los promotores de la iniciativa trataron de convencer a los vecinos diciéndoles «que este terreo só vale para piñeiros, cando no monte se ven fermosísimos bidueiros e pradairos que a máquina foi deixando para facer o paripé, mentre o resto das árbores que tapizaban toda a zona foron triturados ata a raíz». Los autores de esta plantación aseguraron a los vecinos que dejarán algunos ejemplares de frondosas entre los pinos. «Para consolalos», interpretan en esta asociación, cuyos portavoces aseguran que una situación similar a la de A Toca esta se produjo ya recientemente en Vilela y Ferramulín, «onde se lles prometeu aos veciños unha especie e logo aparece outra plantada».
Los portavoces de SOS Courel sostienen que una plantación de este tipo en Rede Natura -y que ya estaba «súperepoboada de xeito natural»- no es legal. «Trátase dun hábitat prioritario que nunca se poderá destruír para unha plantación de piñeiros», afirman.
Sin permiso de Cultura
En cualquier caso, admiten que esta repoblación industrial cuenta con el visto bueno del departamento de conservación de la naturaleza de la Xunta, a cuyos máximos responsables acusan de beneficiar a la industria maderera. Lo que, según aseguran en SOS Courel, no tiene esta plantación es permiso de Cultura. Y ellos creen que es imprescindible, porque afecta al menos a los canales y a otros restos que forman parte de la vieja mina romana.