«Un vikingo en taparrabos sigue siendo un vikingo»

María Herbón VILAGARCÍA / LA VOZ

FIRMAS

Ismael invadiendo la playa fluvial de Catoira ataviado con ropas vikingas mientras prepara su espada ante un posible ataque.
Ismael invadiendo la playa fluvial de Catoira ataviado con ropas vikingas mientras prepara su espada ante un posible ataque. martina miser< / span>

05 ago 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

El día de San Lorenzo, dicen, aporta a sus nacidos una personalidad muy particular. Si a esto se le suma sangre vikinga, el resultado es una peligrosa explosión.

Ismael Sobrino, más conocido como o Chuso de Catoira es un buen ejemplo de esta combinación. Durante este verano no dispone de demasiado tiempo para ir a la playa, una de sus actividades predilectas en la época en la que más calienta Lorenzo. Se encuentra en pleno rodaje de Matalobos, serie de TVG en la que se estrena como actor en la pequeña pantalla después de haber realizado el curso de interpretación de Voz Audiovisual. «Compartir escena con actores de la talla de Luis Zahera es lo más grande», comenta emocionado el Chuso. «Este curso tiene lo que les falta a otros muchos, porque nos da la oportunidad de que nos vean, de hacer currículum y de que grandes de la interpretación como Fina Calleja o Tacho González, por ejemplo, te den clases».

No obstante, la carrera de Ismael no comienza aquí. Lleva ya 12 años actuando en la obra vikinga que se representa con motivo de la Romaría. Y no es para menos. Quiere mucho a su tierra natal y esto es algo recíproco. Sus habitantes son poseedores de una idiosincrasia notoriamente particular. La gente es abierta y amable, como una gran familia incluso a la hora de tomar decisiones políticas. Al fin y al cabo, Catoira tiene «todo lo que se necesita para vivir: tranquilidad, bares, supermercados y peluquerías» La localidad vikinga por excelencia cuenta con una amplia oferta de servicios sociales y, sí, señoras y señores, tiene playa. «Aquí tenemos algo especial. Todas las playas tienen rocas, arena y agua. La nuestra tiene arena, rocas y agua. Es algo muy inteligente porque así no se va la arena. No estamos ni en el norte ni en el sur, estamos en el centro». Detrás de todos esos profundos razonamientos e irrefutables vueltas de tuerca, se esconde el que, además de actor y monologuista, fue ganador en el año 2005 del premio de teatro del municipio, de lo que derivó la obra dirigida y escrita por el propio Ismael Os dez normandos.

Es un hecho que hoy invade sus tierras. Río abajo en drakkar hasta las Torres, este intrépido vikingo se encargará de dar caña a los que esperan en tierra firme. «La gente quiere caña, le gusta la fiesta vikinga. Estaría bien introducir alguna novedad, pero nada grande. Aquí no necesitamos traer a Panorama para montar algo grande». La reacción de los vecinos y visitantes en el momento cumbre del desembarco es toda una descarga de adrenalina en vena. «No hay que emborracharse, hay que venir bien descansado para disfrutar plenamente el día, cosa que no es fácil y que hay que aprender de los veteranos». Y no nos engañemos. Vikingos hay muchos. Pero los verdaderos, los genuinos, nacen y no se hacen. «Un vikingo en taparrabos es un vikingo», sentencia Ismael, quien hoy se reencontrará con sus compatriotas para invadir Catoira en cuanto la marea comience su esperado descenso.

ismael sobrino actor y monologuista

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