El sueño alemán no lo es tanto; Emilio ha tenido que volver a estudiar
04 ago 2012 . Actualizado a las 07:00 h.Para qué perder el tiempo en disquisiciones cuando Emilio Barreiro Pesado (Vilagarcía, 1982), explica perfectamente qué lo ha llevado hasta Colonia (Köln, en alemán): «Acabé Arqiutectura Técnica en la Universidade de A Coruña en el peor momento y, tras pasar un año en blanco, decidí marcharme. Como sabía algo de inglés pensé en irme a Inglaterra, pero la señora Merkel salió en la tele diciendo que a los titulados españoles no nos iba a faltar trabajo en Alemania y que ella misma se encargaría de buscarnos a cada uno una buena alemana, así que hice el petate». Fue así como Emilio constató que, en realidad, su título de aparejador de poco vale por ahí fuera. «La titulación ya no existe y no tiene una convalidación completa si no se tiene experiencia, además de que el equivalente alemán tiene distintas ramas de especialización». ¿Resultado?: «A mis 30 tacos estoy realizando un FP alemán en el sistema dual, o ingeniero, los que están con el teodolito midiendo por las carreteras y campos de dios adelante».
Por supuesto, previamente fue preciso pasar por una escuela de idiomas y desbravarse, lingüísticamente hablando, en uno de esos famosos minijobs: «En un local, haciendo ensaladas». A partir de ahí, Emilio consiguió un puesto de ayudante en una empresa de ingeniería, en la que trabaja cobrando un sueldo bastante discreto, y sigue cursando estudios un día a la semana.
A las cinco de la mañana, en pie
El día corriente y moliente empieza tempranito. «Me levanto a las cinco de la mañana, salgo de trabajar a las tres y media de la tarde, llego a casa a las cinco, como alguna guarrería y tomo un cafecito o una cervecita en algún sitio tranquilo, a las ocho y media hago la cena y entre las nueve y media y las diez, a estar metido en cama». El panorama cambia los viernes, que dan mayor cancha para «quedar con alguien y hacer fiestuqui o ver una película hasta tarde». El sábado es propicio para dar otra vuelta. Y el domingo requiere una mayor tranquilidad, pues el lunes toca madrugar de nuevo.
La pregunta del millón, la de la tribu. ¿Hay más españoles por ahí? «En muy poco tiempo nuestro número se ha cuadriplicado, quintuplicado, !!!multiplicado!!!», afirma Emilio: «Cada vez somos más y muchos españoles vienen medio a la desesperada, sin saber alemán, pensando que algún trabajillo en inglés saldrá, ya que tantos ingenieros quiere Ángela Merkel...». El sentimiento gregario está ahí, y existen grupos en Facebook de españoles en Colonia que quedan entre ellos. Nuestro vilagarciano prefiere no abusar: «Sabiendo cómo somos, de hacer piña, prefiero hacer poco a poco mi vida social sin ir a lo fácil».
EMILIO BARREIRO PESADO EN COLONIA (ALEMANIA)