Comuneros y ganaderos lidiaron una dura batalla en Barbanza
04 ago 2012 . Actualizado a las 07:00 h.El monte fue siempre en Barbanza fuente de eternos conflictos entre las agrupaciones de comuneros y ganaderos. La mediación de la Xunta fue crucial para poner fin, por lo menos en buena parte de la sierra barbanzana, a estos enfrentamientos. El 4 de agosto del 2006, La Voz informaba del gran logro conseguido tras un par de años de intensas y duras negociaciones: siete comunidades de montes de Porto do Son, Boiro y Ribeira zanjaban definitivamente sus diferencias con los ganaderos de Campedulla, A Graña y San Martín mediante la firma de un convenio. Acuerdos similares habían sido rubricados poco antes por otras tres asociaciones de A Pobra y O Son.
Hasta esa fecha, lo que ocurría era que los ganaderos tenían a sus animales pastando en cualquier parte del monte lo que, según los comuneros, ocasionaba importantes daños, sobre todo en las zonas repobladas. En el año 2004, ante los continuos desencuentros entre ambos colectivos, la Xunta decidió actuar para tratar de zanjar definitivamente los problemas derivados del libre pastoreo en la sierra. Lo que hizo fue elaborar un plan de ordenación de los usos del monte, que se materializó mediante el vallado de espacios para que las reses pudieran pastar.
En el año 2006, los comuneros firmaron la entrega de las obras de vallado para ceder estas áreas de los ganaderos. A cambio, estas asociaciones se comprometieron a pagar una especie de canon en metálico o bien mediante la realización e tareas de limpieza y cuidado del monte comunal. Fue un acto simbólico, pero que sirvió para sentar las bases de un proceso de paz esperado en Barbanza.