Un grupo de mariscadores ribadenses se afanan para recoger el marisco que servirán en la fiesta del sábado
02 ago 2012 . Actualizado a las 07:00 h.Rinlo celebra pasado mañana, sábado, la novena Festa do Percebe, que organiza la cofradía local y en particular los percebeiros y percebeiras que llevan varias semanas trabajando para que nada falle. Celia Pacios, la patrona mayor, explica que la recogida de percebes que se consumirán el sábado se inició el pasado lunes. Las mareas propicias coincidieron por la mañana temprano, por lo que a ayer las siete de la mañana las percebeiras ya estaban en la roca. La recolección se alarga todos los días hasta las doce de la mañana, cinco horas en las que trabajan sin cesar para obtener los seiscientos kilos de percebes que se sirven en la fiesta.
La Xunta no permite coger más de cinco kilos de este preciado fruto del mar por mariscador. Pero hay una excepción. Al comenzar la temporada, en el mes de octubre, desde la cofradía se elabora un plan de explotación en el que se plasma toda la campaña y donde se incluye la fiesta de percebe que se va a organizar. En este caso, la Xunta permite a cada mariscador de Rinlo recoger hasta diez kilos de percebe al día, el doble de lo estipulado.
Al final de la jornada, un vigilante que controla la costa y los furtivos, pesa el marisco y procura que todo este en orden para evitar posibles problemas. Las percebeiras están muy ilusionadas, presumen del percebe que se comerá el sábado en Rinlo, diciendo que tiene muy buen tamaño y es muy sabroso.
Pero detrás de esta alegría y este ambiente de fiesta no se puede dejar de lado la dureza del trabajo de percebeiro. Celia Pacio comentaba: «Estás en tensión; recoller o percebe é un traballo moi duro no que te tes que estar arriscando constantemente. Non deixas de correr polas rocas onde é moi fácil caer e hai que estar pendente do mar para que non te golpee. A todo isto hai que sumarlle a vixilancia das rocas nas horas punta da marea para evitar aos furtivos. Nós mesmas facemos grupos de catro persoas para vir controlar polas noites».
Los mariscadores furtivos suponen un problema, ya que pueden acabar en unas horas con los frutos de mar, para posteriormente venderlos a un precio inferior que en la lonja, pero sin ningún tipo de certificación de calidad. «A compra a furtivos e pan para hoxe a fame para mañá. Os establecementos pódense meter nun problema pola venta de marisco sen xustificante de que pasou todos os controis necesarios para o consumo», concluyó Celia Pacios.