El lancarino Pedro Rebollo esperó toda la mañana para pasar por el quirófano
02 ago 2012 . Actualizado a las 07:00 h.El lancarino Pedro Rebollo pensó que el pasado martes iban a terminar los problemas de salud que le atormentaban tras pasar por el quirófano para que le extirparan los pólipos que tiene en su nariz y que le impiden respirar con normalidad y le provocan ahogos.
Pedro Rebollo ingresó en el HULA el día 30 y tras hacerle el preoperatorio tenía vez para pasar por el quirófano a las 7.45 de la mañana del día 31. Las cosas parecían ir bien cuando a las 6.45 le despertaron para que duchara y se preparara para la operación, pero pasaban las horas y no pasaban a buscarlo. «Preguntamos dos veces a las enfermeras de la planta y lo único que podían confirmarnos es que estaba previsto que fuera el primer operado del día», explica Pedro Rebollo. La mala noticia llegó a las 13.40 horas cuando le comunicaron que hubiera problemas de tiempo con los quirófanos y que se fuera para su casa al no poder operarlo.
Su cuñada, Marcelina López, intentó primero que le buscaran un hueco para ese día o al siguiente y le contestaron que no, que se fuera y ya le volverían a llamar. Entonces decidió acudir a atención al paciente y exigir que el médico les firmara un documento en el que se aseguraba que la enfermedad de su familiar no requería una intervención urgente al no correr peligro su vida.
El facultativo no atendió su petición y tampoco lo logró en atención al cliente, por lo que optó por llamar a la Policía Nacional para que enviaran algún agente que atestiguara lo que estaba ocurriendo, a lo que la persona que la atendió tampoco accedió y le propuso que buscara testigos en el propio centro. «La verdad es que tanto el personal del hospital como la policía fueron muy amables, pero no conseguí que me dieran ni el justificante ni una nueva fecha para la intervención, por lo que considero que los ciudadanos estamos muy desprotegidos en casos como este», expresó Marcelina López.
Los familiares manifiestan que solo querían el justificante para estar protegidos en el caso de que le sucediera algo a su familiar. Sus principales temores se debían a que Pedro Rebollo ya sufriera varios procesos de ahogamiento en los que llegaron a temer por su vida. El más grave se produjo cuando se quedó sin sentido conduciendo su coche cerca de Céltigos y sufrió una salida de vía en la que tuvieron la suerte de que el vehículo se detuvo a menos de un metro de un árbol.
Los familiares aseguran que el Sergas ya cometió otro error con este paciente cuando le ordenaron hacer las pruebas previas a la operación y no volvieron a tener noticias del centro hospitalario. «Pasaron varios meses y no nos llamaban por lo que decidimos informarnos y nuestra sorpresa fue que nos respondieron que las pruebas habían caducado y que tenía que hacerse otras, por lo que el proceso regresó al principio», manifestó Marcelina López.
La única noticia positiva de este caso es que ayer les confirmaron vía telefónica que la operación se realizará el próximo día 9. Paciente y familiares esperan que en esta ocasión toda salga bien y no se repita la rocambolesca historia de hace unos días.