Es el barrio vigués que menos acusa el descenso del consumo gracias al tirón que ejerce su mercado para el resto del comercio. No en vano, es el que más factura de la ciudad
26 jul 2012 . Actualizado a las 07:00 h.Comerciantes y vecinos. Todos coinciden en que O Calvario aguanta mucho mejor la crisis que el resto de los barrios de Vigo. El mérito de tal hazaña le corresponde a su mercado, el que más factura de la ciudad y el que más clientela congrega.
Al margen de la variedad y calidad que puedan ofrecer las instalaciones, el área de influencia que abarca es fundamental para la buena marcha, según destaca la presidenta de la Federación de Comercio de Vigo y empresaria de esta zona, Encarna Álvarez.
Reconoce que el hecho de ser una zona muy poblada, con entorno rural y urbano, contribuye en gran medida a que se mantenga y aguante las dificultades económicas.
El mejor indicativo es, para la presidenta, el número de locales que cuelgan el cartel de traspaso o cierre. Mientras que en otros barrios de Vigo y en pleno centro, con el ejemplo dramático de la calle Elduayen, se han convertido en una auténtica plaga, en O Calvario apenas existen, tal como confirma Encarna Álvarez. En este sentido, la presidenta siempre se ha mostrado optimista porque, en su opinión, el barrio es muy popular y eso le hace atractivo, tanto para el comercio como para los vecinos, en general.
Otras zonas como As Travesas no han tenido tanta suerte y, si bien el mercado ha avanzado puestos hasta situarse el segundo en el ránking de Vigo por facturación, el cierre de locales es mucho más evidente.
A la presidenta de la Federación de Comercio de Vigo no le cabe duda de que algunas medidas como la implantación de aparcamientos disuasorios, anunciados recientemente por al Xunta, mejorarían la situación del comercio vigués. Para ello considera fundamental la gratuidad o el precio simbólico del servicio, tanto de los aparcamientos como de los traslados de las afueras a la ciudad y viceversa.
«Si no es así, no aparcará nadie y, por tanto, no sería buena idea; tal como están las cosas no se pueden encarecer más los servicios, sería un fracaso», se lamenta Encarna Álvarez.
De la misma opinión es Antonio Reguera, presidente de la Asociación de Comerciantes de la ciudad y de la Federación de Comercio de Pontevedra. Desde sus entidades ha solicitado en numerosas ocasiones la apertura de los aparcamientos disuasorios, un tema que piensa llevar una vez más a la próxima comisión municipal de Comercio que se celebre en el Concello.