«Aquí se come muy bien, quejarse es de vicio»

La Voz

FIRMAS

22 jul 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

Juan Carlos trabajó siempre: «Nunca me faltó una nómina, en logística y almacenes en varias fábricas de automoción». Por «circunstancias de la vida» que no desea explicar, un día se vio sin nada. Ahora, almuerza a diario en el comedor La Esperanza y explica el perfil de los usuarios: «Muchos cobran una paga o la risga, que son unos 300 euros, pero te los tienes que gastar en una pensión o en un alquiler barato... no hay dinero para comer».

Este vigués no entiende «que nadie pueda avergonzarse por venir a un comedor». Elogia la calidad de las viandas que se sirven: «Que nadie crea que aquí se come mal, todo lo contrario», afirma, «aquí se come mejor que en muchas cafeterías y restaurantes, platos sencillos, pero alimenticios, sin colesterol, nutritivos y con una dieta muy completa y variada».

Como sorprende el rico lenguaje de Juan Carlos, explica que, como está desempleado, lee mucho: «Ahora estoy terminando Los Pilares de la Tierra».

A su lado, Manolo, de Melide, que vivía en la calle y ahora está en el albergue de Marqués de Valterra, elogia también la comida del comedor de caridad: «Quejarse es de vicio», dice, «aquí se come muy bien, aunque el mejor para comer en Galicia es la Cocina Económica de Santiago... Yo iba mucho y hacen el caldo gallego como nadie». Tras años como transeúnte, aprecia la atención en cada institución social: «Aquí, el padre Carlos nos da leche de verdad con el café».

Cuando termina la comida, los usuarios salen y se pierden por las calles. Ninguno más habla. «¡Vergüenza nunca!», concluye Juan Carlos, «pero ¿a quién le gusta verse comiendo de la caridad?».