La joven vilagarciana emigró en busca de una salida laboral solvente
21 jul 2012 . Actualizado a las 07:00 h.Dicen que los jóvenes de nuestro país tienen varias salidas, pero la mayoría son aeropuertos que los transportan lejos de aquí. Harta de esperar una oferta laboral que nunca llegaba, Alba Piñeiro se armó de valor e hizo las maletas. Animada por sus padres, esta estudiante de Administración de 23 años, cambió hace ocho meses su Vilagarcía natal por Ballymore Estauce, un pequeño pueblo irlandés. «Algunos de mis amigos se alegraron y otros me preguntaron que a dónde iba yo sola, si me había vuelto loca». Un amable matrimonio la acogió en su casa donde empezó a trabajar de au pair cuidando al más pequeño de la familia. Era la primera vez que salía de España, pero si algo caracteriza a la vilagarciana es su capacidad de adaptación. Además, en su nuevo hogar fueron muy simpáticos y pacientes con su inglés. «Tenía poco nivel y cuando llegué aquí me di cuenta de que aún sabía menos», bromea. Pronto su idioma mejoró y lo nuevo se transformó en rutina. Alba se mudó con los deberes aprendidos y una buena idea de los irlandeses que aún conserva. «Los chicos son tímidos, pero luego, cuando entras en su grupo son muy amables e intentan saber de ti. Las chicas ya son diferentes, ellas nunca dan el primer paso, pero en general todos son buena gente». Los tópicos en este caso se cumplen: el tiempo cambia con frecuencia, hay muchos pelirrojos y todos beben cerveza. Ballymore es un sitio muy interesante con una gran fascinación por los caballos. Cerca de donde vive hay un hipódromo al que acuden mujeres bien vestidas con pamelas. «Es como en las películas, con los ricachones apostando y los que no lo son, también». Apesar de la morriña, Alba no duda en recomendar la experiencia: «Estoy viviendo algo que nunca olvidaré».
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