Estudia, entrena y trabaja en Madrid, con una jornada que termina a las siete, cuando come
09 jul 2012 . Actualizado a las 07:00 h.Hoy una de las mejores espaldistas gallegas, Claudia Villar llegó a la natación cargada de ilusión para superar adversidades. «Empecé porque mi hermana tenía escoliosis [una desviación de la columna] y le mandaron acudir a la piscina. Al verla a ella, yo también quería ir, aunque tenía dermatitis y el cloro me afectaba un montón. Me vacuné, pero al principio solo podía ir unos días».
-Con esos problemas, le sobraron ganas, porque además la natación es muy sacrificada.
-Sí, tenía de todo, también asma. Pero se lleva bien. Siempre quise batirme a mí misma, siempre fui una persona que quería mejorar. De niña, para recuperarme de la alergia y del asma, necesitaba nadar mucho, porque te abre los bronquios. Me gustan los retos, si lo hago mal un día intento que el siguiente sea mejor.
-¿Por qué se especializó en espalda?
-Al empezar a nadar iba más por braza y estilos. Mi primera mínima de España fue en 400 estilos. Pero en el Natación Ferrol había pocos espaldistas, así que empecé a entrenarla para echar una mano en las ligas. Y me empezó a gustar.
-La natación es uno de esos deportes en los que, cuando uno llega a la adolescencia, le cuesta continuar, y faltan compañeros.
-Yo siempre tuve mucho apoyo en mi club, y con gente más o menos de mi edad. A los 17 todas, las chicas de mi edad se fueron, pero estaban las mayores y las pequeñas. Entonces, quería mejorar para que no me cogieran. Mi entrenador [Jorge Jiménez] siempre me apoyó mucho. Y mis padres, claro.
-En Madrid le entrena Juan Camus, un técnico de mucho prestigio. ¿Cómo es?
-Muy muy responsable. Lleva todo al día, sabe lo que hay que hacer al milímetro y tiene experiencia. Entrenó a olímpicos como María Peláez.
-Entrena, estudia Comunicación Audiovisual y tiene su vida. ¿A qué hora suena su despertador?
-En Madrid, normalmente, a las ocho menos cuarto. De nueve a una iba a clase, y a la una y media ya estaba en el agua, hasta las tres y cuarto, que me iba a entrenar en seco más de una hora. Luego, me iba a trabajar.
-¡Pero también trabaja!
-Sí. No trabajé toda la temporada, pero en el último mes sí hice una sustitución en un colegio, dando clases de natación a niños de 6 y 7 años. Llegaba a casa a las siete y por fin comía. Hasta entonces iba tirando con un bocadillo.
-¿Qué le queda por conseguir?
-Tengo mucha ilusión por entrar en una final A de un Campeonato de España. Como están cerca los Juegos, y algunos están preparándolos, en el próximo habrá menos nivel. Pero tengo que hacerlo bien.
«De niña, para recuperarme de la alergia y del asma necesitaba nadar, porque te abre los bronquios»