El embrollo de los franciscanos

Jorge Lamas Dono
jorge lamas VIGO / LA VOZ

FIRMAS

Involucran a religiosos del convento de O Berbés en una trama contra la Constitución que, en realidad, había sido urdida por militares absolutistas

30 jun 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

Tras la proclamación del régimen liberal a comienzos del año 1820, al que Vigo se suma en los primeros días, la ciudad vive en un clima de tensión constante debido a la proximidad de la frontera con Portugal, donde se habían refugiado y organizado en torno a la Junta Apostólica, todos los realistas enemigos de la restauración de la Constitución de 1812.

Durante el mes de junio, oficiales del batallón de Victoria pusieron en marcha un plan para preparar un levantamiento en la ciudad. Iniciaron una serie de contactos con soldados para tratar de atraerlos a las filas absolutistas. «Mas afortunadamente algunos virtuosos soldados, que habían procurado sobornar, descubrieron la conspiración al comandante militar», se relata en El Universal.

El plan consistía en tomar las puertas de la ciudad, aunque el periódico constitucionalista exageraba los detalles. «Los enemigos del Rey y el Pueblo tenían planeado la noche del 2 [de julio] apoderarse de una de las puertas de la población, suscitar una alarma general, degollar a todos los constitucionalistas y, en seguida, después de saciados de sangre, entregarse a la rapiña y el saqueo», se podía leer en El Universal.

El plan estaba encuadrado en un levantamiento general con epicentro en Madrid. Tras conocerlo el comandante de la plaza de Vigo, envió un mensajero a Pontevedra para solicitar refuerzos. El regimiento provincial, mandado por su «benemérito, digno y anciano coronel» se puso en marcha a mediodía del 2 de julio con destino a Vigo, a donde llegó al día siguiente, tras hacer noche en Puxeiros. «Entró a la mañana siguiente, en medio de aclamaciones del pueblo», explica el periódico Miscelánea de Comercio, Política y Literatura.

Este periódico publicaba el 20 de julio una información errónea que involucraba a los frailes del Convento de San Francisco en la conjura. «Fueron arrestados los frailes de San Francisco en su convento, que se suponía ser el centro de las maquinaciones y en el cual se puso la correspondiente guardia. Cuando se ejecutó el arresto, se conmovió el pueblo, pidiendo a gritos el castigo de los frailes, pero las autoridades calmaron esta efervescencia», publicaba el semanal.

Rectificación

La misma publicación, en su número siguiente, ofrecía una rectificación. «Efectivamente se cercó el convento para averiguar su en él se había escondido un oficial del regimiento provincial de Orense, que días antes había procurado seducir a algunos soldados del batallón de Vitoria y a quienes daba por punto de reunión el atrio de San Francisco, cuyo incidente dio lugar a muchas habladillas contra los frailes», señalaba Miscelánea de Comercio, Política y Literatura. El rumor fue real y mucha gente lo creyó en Vigo, hasta tal punto que el propio alcalde constitucional se vio obligado a publicar un bando, el 15 de julio, con el objetivo de calmar los ánimos. «Después, los religiosos han merecido de todo el vecindario y tropa públicos testimonios de aprecio y benevolencia por su buena conducta», aclaraba el periódico.

Las tropas constitucionales permanecieron en la ciudad hasta el día 5. Durante su estancia en la ciudad, detuvieron a dos oficiales de las tropas provinciales de Tui, pero algunos de los involucrados en la asonada lograron huir. Fue el caso del médico del hospital militar de Vigo, que se fugó en compañía de otros dos oficiales, «presumiéndose que se habrán abrigado a la junta apostólica en Portugal».

eran otros tiempos junio 1820