El olímpico barcelonés busca en Pontevedra aguas similares a las de Londres
29 jun 2012 . Actualizado a las 07:00 h.Kiko Hervás lleva desde el pasado martes en Pontevedra. Pasa aquí la semana como parte de su preparación para competir en los Juegos Olímpicos de Londres. Será el único representante español, en la prueba masculina, que dispute los 10 kilómetros de natación en aguas abiertas. Solo son 25 nadadores de todo el mundo los que lucharán por el cetro olímpico, y Kiko, de 30 años, estará entre los elegidos. En la modalidad femenina competirá Érika Villaécija.
El barcelonés, que empezó a competir a los 9 años, busca en la ría de Pontevedra «similitud con la temperatura de las aguas que me encontraré en Londres», precisa el nadador, que fue décimotercero en los Juegos de Pekín 2008. De hecho, fue en el gigante asiático cuando se estrenó la modalidad de los 10 kilómetros en aguas abiertas en unas olimpiadas.
Su cita con la historia será el día 10 de agosto. «Físicamente, ahora mismo, estoy bastante bien», apunta. La prueba tendrá como escenario el lago Serpentine, ubicado en el londinense Hyde Park y que cubre una extensión de aproximadamente once hectáreas.
La idea de Kiko Hervás y su entrenador, Jorge Pérez, nadador olímpico en Barcelona 92 y Sidney 2000, era entrenar, en un principio, en el embalse del Pontillón do Castro, en Verducido.
Sin embargo, se encontró con unas aguas cuya temperatura alcanzaba los 24 grados. «Tuvimos que buscar otro lugar, ya que el agua estaba demasiado caliente», detalla. «Esa temperatura no me la encontraré en los Juegos de Londres».
Playa de Portocelo
La playa de Portocelo, en Marín, fue la segunda opción -a recomendación de los técnicos del Galaico- para llevar a cabo sus sesiones de entrenamiento fuera de la piscina. Y allí, en la ría, se tropezó con lo que buscaba: aguas a una temperatura de entre 18 y 21 grados. El miércoles braceó durante una hora para completar una distancia de 5 kilómetros y con las aguas a 21 grados. En la mañana de ayer, y con el agua un grado más fría, nadó unos 70 minutos para cubrir una distancia de 6 kilómetros.
«Paso frío, ya que yo sufro menos con el agua más caliente», sostiene Kiko Hervás, que este año fue sexto en el Campeonato del Mundo de 10 kilómetros en aguas abiertas celebrado en Shanghai. «En Shanghai el agua estaba a 28 grados y mis rivale, sufrían más que yo», añade.
Además de entrenar en la ría de Pontevedra, durante las tardes el olímpico nada unos ocho o nueve mil metros en la piscina de 50 metros de Ponte Muíños. «Las instalaciones son todo un lujo», detalla.
Aunque generalmente se prepara en el canal olímpico de Barcelona, las aguas de la ría de Pontevedra «son fenomenales para entrenar de cara a Londres». Y espera que las brazadas que da estos días en las aguas que bañan el arenal marinense de Portocelo le sirvan para cumplir su objetivo olímpico. «Sería ideal alcanzar el diploma olímpico (diez primeros)», señala Kiko Hervás, poco antes de dirigirse a la piscina de Ponte Muíños. Para Kiko, Londres pasa por Pontevedra.