La crisis no llega a los arenales

Rosa Estévez
Rosa Estévez VILAGARCÍA / LA VOZ

FIRMAS

En los chiringuitos creen que en sus cajas influye más el tiempo que el bolsillo

29 jun 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

Pocas cosas hay más veraniegas que un chiringuito de playa. En Arousa, estos pequeños negocios se han ido puliendo con el tiempo y ahora, además de ofrecer helados, agua y refrescos, la mayoría brindan a los bañistas la oportunidad de comer con los pies en la arena. Una oferta tentadora, ¿verdad? Quienes regentan este tipo de establecimientos parecen creer que sí, y la mayoría de los establecimientos consultados parecen convencidos de que ni siquiera la crisis va a poder con ellos. Otra cosa es el clima: si el verano viene lluvioso, estos negocios harán aguas en pleno agosto.

En el mes de junio, el tiempo ha jugado contra este sector. «Houbo poucos días bos. Pero cando fixo calor, a praia estivo abarrotada, e se hai xente, para nós as cousas pintan ben», explicaba ayer Dani Otero, que está al frente del quiosco de A Lavanqueira, en A Illa. Y eso que sí: la gente tira cada vez más de nevera para nutrirse en las playas. De hecho, hay quienes consideran que los que se están haciendo de oro desde hace un par de veranos son los supermercados de las zonas costeras, donde arousanos y visitantes llenan de vituallas sus cestos refrigerados.

La fuerza del calor

Pero, aún así, los quiosqueros confían en sus posibilidades si Lorenzo se alía con ellos y aprieta durante el verano. «Si hace calor, la gente va a seguir tomándose algo en el chiringuito, cogiéndose su tumbona y dando un paseo en pedaleta», afirma Carlos Castaño, cuya empresa regenta uno de los quioscos de la playa de A Lanzada, la milla de oro en lo que a servicios de verano se refiere.

Desde otro de los establecimientos de esta arenal mítico, Santiago Seoane se muestra mucho más cauto a la hora de calcular si la crisis hará mella o no en su local. «De momento aún no hay mucha gente», dice para explicar que, de momento, todo lo que tiene son hipótesis. Hasta el 10 de julio, más o menos, no comenzará el movimiento de verdad. Pero por lo que ha visto en estos primeros días del verano, «este año parece que el consumo va a tirar hacia los productos más baratos. Va a ser un verano de mucho bocadillo y de tapas baratas», augura.