La adhesión al convenio de la junta de acreedores posibilitará su salida de la suspensión de pagos y espantará definitivamente el fantasma de una posible liquidación del astillero
28 jun 2012 . Actualizado a las 07:00 h.Ya hay fecha para la celebración de la junta de acreedores de Barreras. Será el 30 de julio. Ese día se despejará, para bien o para mal, el futuro del astillero. Todo indica que el convenio contará con las suficientes adhesiones -al menos el 51 %- para eludir la liquidación.
Apenas un par de horas antes de que trascendiera la noticia, el administrador y uno de los principales accionistas de la factoría, José García Costas, ya daba algunas pistas al señalar que, dado que el juez no había puesto ninguna pega al informe elaborado por los administradores concursales, no había motivos para pensar que pudiera retrasarse el proceso hasta septiembre.
Está convencido García Costas de que lo que parece a día de hoy una piedra en el camino derivada de la oposición de los sindicatos a negociar despidos -el plan de viabilidad contempla una reducción del 40 % de la plantilla- va a traducirse más temprano que tarde en entendimiento, de forma que «la sangre no va a llegar a la ría», dijo.
Sobre lo que sigue sin soltar prenda el empresario es sobre las personas -al menos dos- interesadas en entrar en el accionariado de Barreras. Según se recoge en el plan de viabilidad del astillero «en aras de la confidencialidad debida», se limitan a señalar que la ampliación de capital se hará en un plazo no superior al año desde la aprobación del convenio. Será, pues, antes del 30 de julio del 2013.
¿Podría involucrarse la Xunta en la aportación de capital?
Ha confirmado por activa y por pasiva que no entrará en el accionariado aunque, según García Costas, «está en la mejor disposición para apoyar a Barreras». Falta por concretar cómo lo hará. Quizá después de la reunión que mantendrá hoy con Javier Guerra pueda conocerse en qué consistirá dicho apoyo.
¿Qué escenarios se abren para Barreras tras la celebración de la junta de acreedores?
El astillero espantará el fantasma de la liquidación si aquellos que concentran al menos la mitad del pasivo dan su visto bueno al convenio. Este contempla una quita del 80 % de la deuda y un plazo de cuatro años para liquidar el 20 % restante a razón de un 25 % cada año.
¿Cuál será el siguiente paso?
Tanto si los acreedores aprueban el convenio -se da por hecho, ya que existe un acuerdo previo- como si no lo hacen, el paso siguiente compete a los administradores concursales, que tendrán que calificar la suspensión de pagos. Fortuita o culpable son las posibles opciones. En el primer supuesto no habrá responsabilidades para nadie, en tanto en el segundo se contemplan sanciones e inhabilitaciones que, en función de la gravedad, pueden llegar hasta los 15 años. En la improbable posibilidad de que el convenio no obtuviera el visto bueno y si el patrimonio de la empresa no permitiera cubrir las deudas, los directivos tendrían que responder con su patrimonio personal.
¿Cabe la posibilidad de que el juez determine una responsabilidad culpable?
Fuentes conocedoras de la situación procesal no lo descartan. Parte del argumentario para ello podría encontrarse en el propio plan de viabilidad elaborado por la empresa, en concreto en el epígrafe en el que se hace referencia a los hechos que desembocaron en la insolvencia. Se alude a la inexistencia de demanda suficiente en el mercado para aportar nuevos contratos -el último lo firmaron el 29 de julio de 2008-, agravada por la supresión del tax lease y la imposibilidad de obtener avales, pero también se reconoce que «el exceso de contratación de los años anteriores hizo que los controles de producción no fueran los adecuados». Son muchos los que se preguntan cómo pudo acumular Barreras una deuda de más 78 millones después de construir 15 grandes buques en seis años por importe de 1.415 millones de euros.