Y nunca más se supo del misterioso túnel de Serramo

Eduardo Eiroa Millares
e. eiroa CEE / LA VOZ

FIRMAS

La altura del túnel permitía el paso de las personas sin ningún problema.
La altura del túnel permitía el paso de las personas sin ningún problema. CASAL< / span>

A finales de junio del 2001 se descubrió por accidente la larga galería

26 jun 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

El asunto podría tener su espacio en programas como Cuarto Milenio, o servir de tema para alguna novela gótica. Quién sabe, a lo mejor servía también para ampliar los estudios sobre el pasado de la Costa da Morte y hasta puede que su exploración permitiera recuperar curiosos objetos. Pero nada en realidad se hecho ni es previsible que se haga con el extraño túnel surgido de la nada una semana como esta del año 2001 en Serramo (Vimianzo).

Un camión que transitaba de noche sufrió un pequeño accidente a su paso por la carretera que une Baíñas y Baio. Al parecer la vía cedió bajo su peso y se formó un pequeño socavón. Hasta ahí todo parecía normal, pero el socavón aquel tenía sorpresa.

La carretera se hundió porque bajo ese punto discurría un viejo túnel del que nadie sabía. Podría tratarse de una cueva, pero los vecinos más aventureros del lugar bajaron a comprobar qué era aquello, y se pudo concluir que nada tenía de natural.

La galería se podía recorrer durante 15 metros y alcanzaba, en algunos tramos, el metro noventa de altura, siendo algo inferior en otros pero diseñada para que por ella pudiera pasar sin problemas una persona. De hecho, las paredes se habían levantado con piedra a nivel, lo que evidenciaba que la obra se hizo con cierta intención. Al discurrir a poca profundidad se puede descartar que se tratase de una explotación minera.

Tenía todas las trazas de ser un túnel que comunicaba un punto con otro. Y ahí empezaron a dispararse las especulaciones. Se dijo entonces que aquello podría ser una obra de origen medieval que uniría la iglesia del lugar con unas viejas torres hoy inexistentes.

Lo suyo hubiera sido analizar aquello con más calma y poder recorrer en toda su longitud la caverna encontrada por casualidad. Incluso fijarse en su orientación para tratar de localizar su origen y su destino.

Pero las cosas no fueron por ahí. La carretera entre Baio y Baíñas acabó cortada y el entonces alcalde, Alejandro Rodríguez, aseveró que había que darle una rápida solución al problema, no al arqueológico, sino al del tráfico. Así que al día siguiente un camión cargado de cemento puso fin a las especulaciones permitiendo nivelar el firme en superficie y dejando de nuevo en la oscuridad aquel pasadizo que tantos siglos había pasado sin ver la luz.

«O túnel permanece, e algún día haberá que facer unha prospección para investigalo», dice el alcalde, Manuel Antelo, que recuerda perfectamente el incidente y que tampoco olvida que aquello se tapó «con nocturnidade e aleivosía».

Antelo explica que en Serramo hubo un castillo y que seguramente ese túnel era una estructura de esa construcción. El regidor se decanta porque fuese alguna canalización de agua, y no otra cosa, aunque a falta de estudios está permitido elucubrar y quién sabe si por allí escarparía alguna princesa.