Industria deberá analizar si lo indemniza por un desalojo forzoso
08 may 2012 . Actualizado a las 07:00 h.El Tribunal Superior de Xustiza de Galicia (TSXG) acaba de ordenar a la Consellería de Industria que analice si el cámping Playa de Leis, en Muxía, tiene derecho a recibir una indemnización por el desalojo ordenado por las autoridades en el verano del 2006, cuando se produjo una oleada de incendios en la zona. Da la razón al propietario, Manuel Martínez Cutrín, aunque no en su totalidad, ya que el empresario solicitaba además el abono de los 18.400 euros en los que estimó las pérdidas por aquella decisión.
La sentencia de TSXG revoca la negativa de la Xunta a conceder la ayuda al empresario. Y lo hizo dos veces: cuando la solicitó y, más tarde -tras desestimarla- cuando Martínez presentó un recurso de revisión contra esa negativa, que es el que ahora han analizado los magistrados. El rechazo fue expreso en una ocasión y por silencio administrativo, en otra.
En la negativa explícita, por escrito, la Xunta señalaba como imposibilidad para acceder a esas ayudas que Martínez Cutrín tenía deudas con Hacienda. Este argumento fue respondido con una certificación que acreditaba que no tenía ninguna deuda. Pero, incluso así, no hubo resolución a su favor. Con todo, los jueces aclaran que, aunque le dan la razón, eso no significa que el propietario del cámping pueda cobrar lo que pide, sino que hay que retrotraer el procedimiento e Industria debe resolver «sobre el fondo», algo que no hizo en su momento.
Manuel Martínez se mostró ayer satisfecho en parte por la sentencia, pero muy molesto con el trato que ha recibido de la Administración: «Mentiron sobre a miña situación financieira, xa que dixeron que tiña débedas e non as tiña, pero é que ademais eu non sei nada daquela partida que había para compensar os danos polos incendios, nin sea había, ou non, ou a quen lle deron algo, nada».
El empresario hostelero recuerda el día que ordenaron desalojar sus instalaciones, un hecho que tampoco entendió muy bien en su momento: «Chegaron alí e dixeron. ?Todos fuera?. Eu tiña aquilo cheo, as cen parcelas e máis os bungalós ocupados, máis de 300 persoas. ¡Nin lle deron tempo a que polo menos poidesen pagar!», se queja. Y lo hace porque las llamas no estaban al lado, «senón por Carnés, a unos seis quilómetros do camping, e tamén mandaron marchar aos que estaban noutros un quilómetro más aló. A distancia era moi grande e por riba o lume tería que pasar a ría da Ponte, e sen esquencer que os cámpings temos que ter medios contra incendios».
Martínez asegura que, si finalmente ha vencido judicialmente en parte, ha sido por su actitud frente a las negativas. «Espabilei, pero aínda así non recibín nada», explica.