Un matrimonio tudense con casi una década de convivencia, lucha por la clasificación olímpica en remo
01 may 2012 . Actualizado a las 07:00 h.Son matrimonio, remeros y comparten el mismo sueño, vivir juntos unos Juegos Olímpicos. Ya estuvieron los dos ocho años atrás en Atenas, pero entonces no habían dejado constancia burocrática de su relación sentimental, cuestión que sucedió un par de años atrás. Jesús González, tudense, y Nuria Domínguez, sevillana de nacimiento y gallega de adopción, se conocieron en el mundo del remo casi una década atrás y ahora afrontan un mayo decisivo para llegar a base de paladas a Londres. Para él serían sus segundos Juegos, para ella, la mejor remera española de todos los tiempos, los cuartos.
«Nos conocíamos de vista, pero fue en una concentración de la selección cuando comenzamos a tener trato, creo que en el año 94», comenta Nuria, que recuerda a Jesús «tímido y reservado, solo tenía trato con los otros tres gallegos del equipo, casi no te dirigía ni la palabra». Sin embargo, compartir trabajo con el doble scul pesado de la época le abrió las puertas de la relación. «Fue por el barco pesado, porque directamente era poco accesible», bromea ella.
Desde entonces, son inseparables, y lejos de lo que pudiera pensarse, ser pareja resulta una ventaja «porque con el tiempo que pasamos fuera de casa si no coincidiéramos con el deporte sería complicado y de esta forma estamos juntos todo el día», comenta Jesús.
Los dos siguen el mismo régimen de entrenamiento -«cuando salimos solos solemos picarnos», desvelan- y de concentraciones. Lo único que cambia es cuando están en Tui. Entonces él compagina el entrenamiento con su profesión de policía nacional. Ella, diplomada en fisioterapia, se dedica en exclusiva a entrenar por ahora.
El reto es encontrar hueco para los dos en Londres. «Me hace mucha ilusión -apunta Nuria-. A Pekín solo pude ir yo y no se saborea igual. Por lo que se esfuerza se lo merece más que yo». Como sucedió cuatro años atrás, ella parece tenerlo un poco mejor para clasificarse, aunque en esta ocasión tiene previsto ir en el doble skiff con Anna Yuchenno, siempre que la rusa sea nacionalizada a la carrera. «Me veo bastante esperanzada», comenta. En principio, a Jesús lo espera el cuatro sin absoluto, «un barco que tiene potencial para clasificarse».
Después de un ensayo previo en Italia, la hora de la verdad para ambos llegará en Lucerna.