Álex López todavía no estaba recuperado del mazazo del gol de Alicante de regreso a casa. El ferrolano aún le daba vueltas a la jugada que originó el tanto del triunfo del Hércules. Lo que tenía claro el día después es que no volverá a hacerlo. La próxima vez no le solicitará al jugador rival que envíe el balón fuera, sino que lo atacará para cortarlo con independencia de que algún futbolista esté postrado en el suelo.
Escueto en palabras y con el semblante serio, el mediocentro del Celta recordó en primer lugar cómo se había desarrollado la jugada desde su punto de vista: «Todo fue muy rápido. Veo que Míchel se para un momento, porque todo el mundo le estaba diciendo que tirara el balón fuera, pero de repente comenzó a correr y la verdad es que me quedé quieto».
En su análisis, admite de un modo implícito que no supo bien como reaccionar y en la duda llevó la penitencia. «No sé muy bien que me pasó, fue un error que no volveré a cometer». No esconde que su estado de ánimo está por los suelos desde que finalizó el partido del Rico Pérez: «El sábado estuve bastante mal porque es un error que no volveré a cometer, pero hay que levantarse».
Porque al mismo tiempo que intenta pasar página, ya piensa en resarcirse el próximo sábado ante el Barcelona B. Sabe que toca «levantarse porque todavía queda mucha Liga y tenemos que pensar en el próximo partido. No vale de nada lamentarse más».
Porque con independencia de un error puntual que en teoría le restó un punto al conjunto vigués, el ferrolano está siendo uno de los jugadores más regulares y que goza completo de la confianza del entrenador. En Alicante, sin ir más lejos, estuvo a punto de marcar antes de la jugada desafortunada.
De hecho es uno de los cuatro jugadores de campo que ha superado los 2.000 minutos de juego y que se presenta como clave para el futuro del conjunto vigués. En las dos temporadas que lleva en el primer equipo nunca había pasado por un trance tan duro a nivel individual.
«Míchel se para, todo el mundo le dice que tire el balón fuera y de repente comenzó a correr y, la verdad, yo que quedé quieto»
Mediocentro del Celta