Receta para vivir en el paraíso

maría conde PONTEVEDRA / LA VOZ

FIRMAS

Sonia Mahou es física médica en el Hospital de Townsville (Australia)

21 abr 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

«Imagínate vivir en un lugar paradisíaco en el que además pudieras realizar el trabajo que te apasiona y por el que te ofrecieran unas condiciones de trabajo inmejorables....». Cuesta hoy imaginarlo, pero esto puede ser real. Así es como describe Sonia Mahou Lago su vida en Townsville, la ciudad australiana en la que reside desde julio del 2011.

Esta pontevedresa eligió esta urbe de 160.000 habitantes, situada al noreste del país, en el estado de Queensland y frente a la Gran Barrera de Arrecifes, por las «excelentes» condiciones laborales que le ofrecieron y «porque Australia siempre había sido uno de los países en los que quería vivir». «Pero nunca me hubiese podido venir a un lugar tan lejano si no hubiese contado con el apoyo incondicional de mi familia y amigos».

Sonia trabaja como física médica en Radioterapia en el Hospital de Townsville. Su responsabilidad en este centro público es garantizar que la dosis entregada a los pacientes oncológicos sea precisa. «El hospital -explica- fue mi espónsor, así que el trámite del visado fue simple. Mi trabajo me apasiona y el equipo es excepcional». Entre las tareas que tiene que realizar para asegurar la citada precisión está el realizar pruebas mecánicas y dosimétricas a los Linacs (aparatos que generan radiación).

Añade que Townsville es una ciudad en crecimiento constante debido a varios factores: reúne la mayor base militar del país, su universidad (James Cook University) es de las más importantes de Australia, y el hospital donde trabaja es el más destacado en el norte de Queensland. «La población está muy dispersa, así que nunca se tiene la sensación de estar viviendo en una ciudad», agrega. Buena parte de ella procede de otros puntos del país «y saben lo que significa el estar en un lugar y no conocer a nadie».

«Antes de llegar -explica- el hospital te asigna una persona, que es la encargada de enviarte toda la información que necesites o quieras sobre la región en la que vas a vivir. Y al llegar a Townsville esa persona te indica lo que debes saber de la ciudad y aporta mucha información para que leas. Después, en el hospital el equipo te hace sentir muy integrada desde el primer día y te ayudan a adaptarte progresivamente a la carga laboral. Además, han estado siempre pendientes de que tenga vida social los fines de semana, invitándome a barbacoas, cenas, excursiones...».

Antes de irse a las Antípodas, vivió durante cinco años en otro país de habla inglesa, Irlanda, así que apenas ha notado el choque cultural. Pero reconoce que lo que más le sigue sorprendiendo casi un año después «es la naturalidad con la que los aussies (así se llaman los australianos a sí mismos) hablan de cocodrilos, tiburones, serpientes y arañas venenosas, medusas letales... Para ellos es lo normal».

Y es que reconoce que ir a la playa es aquí «toda una aventura». «El baño en la estación lluviosa (entre mayo y octubre) solo se permite en donde se encuentra la red de protección contra las medusas y en cualquier estación puede prohibirse si se han divisado cocodrilos, o tiburones cerca de la costa».

En el río (Roos River) también hay cocodrilos, pero al parecer, estos no atacan a las personas. Es aquí donde Sonia practica remo. «El deporte en Townsville es muy importante; prácticamente todo el mundo hace alguno y si quieres practicarlo seguro que existe un club al que te puedes unir. Yo soy socia del club de remo y planeo hacerme del de vela y montañismo. Además, haré submarinismo en la Gran Barrera de Arrecifes. Los deportes al aire libre se practican muy temprano, así que hay que levantarse sobre las 6 de la mañana y esto es fundamental por la intensidad del sol».

«No puedo decir más que maravillas de una ciudad que te recibe con una gran sonrisa -concluye-. Y esta gran sonrisa es diaria. En Townsville la vida es sencilla porque la gente que vive aquí la hace sencilla». A largo plazo, no obstante, no descarta regresar a España. «Pero eso dependerá de factores tanto personales como profesionales».