El lector ya conoce el hecho de que el Concello vigués se ha vinculado a un programa del CTAG, Centro Tecnológico del Automóvil de Galicia, con el que va a realizar una experiencia del máximo interés: al paso de los autobuses de Vitrasa los semáforos se pondrán en verde, con objeto de mejorar el rendimiento de la flota, iniciativa esta que será válida también para servicios de urgencia.
Ahora falta que la alta tecnología se complemente con acciones más pedestres pero igualmente eficaces, tales como impedir que los vehículos privados ocupen los espacios reservados a las paradas del transporte público, que con notable frecuencia tiene que detenerse en doble fila, y que tampoco se permita el estacionamiento de particulares en los pocos carril bus que permanecen activos en la ciudad.
Mejorar el transporte público, especialmente en momentos como este en que el combustible alcanza unos precios astronómicos, es elogiable y útil para todos los ciudadanos.
Es necesario que el Concello se preocupe de otras cuestiones relativas al tráfico, aunque no sean tan sofisticadas y novedosas. Entre las iniciativas municipales está también hacer una campaña de concienciación de los peatones, para reducir los dos centenares de accidentes que les afectan cada año. En materia de tráfico es evidente que con la educación no es suficiente; aparte de lo que suele tardar en hacer efecto, hay que sancionar también. Hace algún tiempo, el Ayuntamiento decidió multar a los viandantes cazados in fraganti cometiendo una infracción, pero el asunto dejó de tener vigencia de inmediato. Probablemente porque se teme que reste votos, aunque la simple concienciación también puede costar vidas o, cuando menos, lesiones irremediables.
En materia de tráfico es evidente que con la educación no es suficiente
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