Políticos y empresarios coinciden en que, lo primero, es mejorar el agua
15 abr 2012 . Actualizado a las 07:00 h.En sus años de portavoz de la oposición, Tomás Fole (PP) supo convertir la arena y el agua de la playa de A Concha-Compostela en un arma política. Su grupo se sumó -y alimentó también- la indignación colectiva por el pésimo estado de uno de los símbolos de la ciudad. Ahora, ya alcalde, a Fole le corresponde atender a las expectativas creadas. Él asegura que lo está haciendo: su gobierno, dice, al menos tiene un plan para devolver el esplendor al arenal. El primer paso, modesto pero firme, es convertir en pulcro césped la hierba nacida a su libre albedrío en la parte alta. Y, poco a poco y con la colaboración empresarial, ir llenando ese césped de contenido.
Los grupos de la oposición son incrédulos. «Non hai ningún plan, o que hai é cada día unha ocorrencia: antes un aquapark e agora un xardín. E o único que van facer é deixar medrar a herba», dice Juan Fajardo, de IU, quien afirma que el gran problema del arenal está «na auga», sobre cuya calidad exige que se informe a los bañistas.
En ese extremo coincide el esquerdista con Tania García, ex concejala de Medio Ambiente por el PSOE. Ella tiene en mente una playa dividida en tres zonas: el paseo, la zona de esparcimiento donde el agua no lava la arena -allí colocaría equipamientos deportivos e infantiles y plantaría árboles- y el área de baño, claro. Pero, en cualquier caso, «la primera actuación que hay que hacer en la playa es erradicar vertidos, y en eso estaba trabajando el anterior gobierno». El nuevo parece que también: Fole planteó el problema al mismísimo presidente de la Xunta, que prometió un esfuerzo especial para acabar con la contaminación.
Ana Lorenzo (BNG) también apunta al agua cuando se le pregunta por los hándicaps de la playa. Pero también a la arena. Porque «hai que meterse a fondo coa limpeza», y eso, en tierra «é algo que compete ao Concello, por máis que intenten responsabilizar ao marisqueo».
La convivencia en la playa de usos productivos y usos turísticos, es cierto, es objeto de una controversia cíclica en Vilagarcía. En ella han terciado incluso la Cámara, los hosteleros y los comerciantes, que quieren plantear sus dudas a la Consellería do Mar sobre varas, algas y otras cuestiones.
La reunión no se ha celebrado y el escenario es el que es. «En él, lo primero es arreglar el saneamiento. El debate sobre la hierba es una anécdota», dice desde la Cámara Miguel Falcón. Con el verano a la vuelta de la esquina, Rocío Louzán (Zona Aberta), apunta a cuestiones urgentes, como ampliar el número de baños y «dar servicio a los visitantes».