Pasar a la historia

FIRMAS

El presidente de la Xunta tiene una ambición íntima. La reveló hace pocas semanas nada menos que en el Parlamento gallego, en una réplica al líder de los socialistas gallegos. «Eu pasarei á historia como defensor da sanidade pública», descubrió Alberto Núñez Feijoo. Ahora ya sabemos algo más de él: el presidente quiere pasar a la historia.

No es nada nuevo que un político quiera pasar a la historia. Les ocurre como a los héroes clásicos. Homero explica que a los guerreros aqueos les daba igual morir ante los muros de Troya. Ellos iban allí a alcanzar la gloria. De Feijoo ya sabemos que ambiciona lo mismo que soñaron Aquiles, Menelao o Áyax: la gloria. Un par de semanas después de la confesión parlamentaria del presidente, su conselleira de Sanidade quiso echarle un capote. Así que proclamó, también en la Cámara gallega, que la Xunta «non vai cobrar pola asistencia sanitaria pública a ninguén que teña dereito á mesma». Vale que lo contrario vulnere la ley, pero sonaba grandilocuente. Muy griego.

Podría parecer que la historia se lo ha puesto difícil a Feijoo. Pero nada más lejos. Se lo ha puesto facilísimo. Con su partido a punto de meter el mayor tajazo que ha vivido jamás, la sanidad pública necesita, precisamente, defensores. Incluso defensas. Cuando las cosas van bien, cae de cajón construir más centros de salud, hacer más operaciones, edificar más hospitales. Cuando van mal, solo un auténtico defensor lo hace. En Vigo, Feijoo pone a prueba su experimento de defensa de la sanidad, que consiste en hacer un hospital público con fondos privados.

Pasará a la historia -todos los presidentes lo hacen-. Pero ya veremos cómo, porque como recordaba el novelista Gustave Flaubert, «Cuando uno vale algo, buscar el éxito es estropearse sin motivo, y buscar la gloria es quizá perderse completamente».

angel.paniagua@lavoz.es

Feijoo sueña lo mismo que los guerreros de la Grecia clásica: la gloria