«No nos lo esperábamos. El objetivo al inicio de temporada no era meternos en la Liga Gallega». Son palabras de Siña Abeijón. La vilagarciana, mítica base en la primera etapa del Cortegada en la Liga Femenina, se ha involucrado hasta la médula en el proyecto de base que el CB Vilagarcía ha puesto a andar esta temporada. Además de ser la entrenadora de uno de los equipos de mini, forma también parte de la junta directiva.
Siña estaba totalmente apartada del baloncesto desde hace una docena de años. Un paso breve por los banquillos -dirigiendo al equipo juvenil del BBC- fue su última experiencia. «No iba ni a ver partidos», recuerda. Hasta que se juntaron la llamada de Alberto Blanco y la pasión heredada por sus hijos (María es una de las jugadoras del equipo al que entrena) por el mundo de la canasta. «Y vuelvo de lleno», amenaza. Tanto como para compaginar sus labores de técnico en la pista con alguna pachanguita semanal con excompañeras. Algunas de ellas, como Helena Mariño o Gertrudis Gómez, forman parte también de esa marea rosa que ha revolucionado el baloncesto local.
A la exbase del Cortegada no le ha costado mucho coger el ritmo a lo de volver a entrenar. Una frase boskoviana lo resume a la perfección: «Sí, algunas cosas han cambiado, pero el baloncesto sigue siendo baloncesto», concluye de manera impecable. «No me he visto nada oxidada, me he encontrado con un grupo de gente encantadora y estoy encantada de la vida porque puedo disfrutar mi pasión con mis hijos», afirma.
Por lo que respecta a su equipo, y como ya quedó dicho, reconoce que los buenos resultados han sido toda una sorpresa porque el planteamiento inicial no era ese ni mucho menos. El club se estrena en esta categoría esta temporada y, a estas edades, las exigencias resultadistas quedan en un segundo plano. «El primer objetivo era que se formaran y que lo pasaran bien», recuerda la entrenadora. Pero, a partir de ahí, y cuando la mejoría fue una constante semana a semana, «vas exigiendo más». Y las jugadoras respondieron.
Ahora, por estos formatos extraños de competición que tanto se dan en el baloncesto, están en una especie de parón competitivo. Sí disputan partidos, pero en una suerte de liguilla amistosa a la espera de que comience su participación en la Liga Gallega. Allí, el objetivo volverá a ser el del inicio de la temporada: conseguir que las jugadoras aprendan algo nuevo cada semana.