El autor insultó y agredió al dueño del artículo, un policía en la reserva
08 abr 2012 . Actualizado a las 07:00 h.El hurto de una empanadilla en un establecimiento de la rúa de San Roque le ocasionó a un joven lucense un problema judicial de una trascendencia que posiblemente no se esperaba. La acción le costó nada menos que un año de cárcel debido a que el hecho inicial acabó derivando en un delito de atentado y, además, en dos faltas. J. R. P. G. nunca se imaginó que el propietario de la empanadilla era un agente de la policía en situación de reserva y que este acabaría persiguiéndolo.
El suceso data del día 26 de marzo del año 2009. Sobre las once de la noche, J. R. P. se presentó en la tienda y se apoderó de una empanadilla que se encontraba en una estantería, situada junto a la puerta de acceso al mismo. Seguidamente escapó corriendo.
Según el fiscal, fue interceptado a la altura del número 20 de la avenida de A Coruña por una de las empleadas del establecimiento, el propietario del mismo y otra persona. Al serle recriminada la acción, el acusado empezó a proferir diversos insultos contra dichas personas.
«¿Quién os creéis que sois, hijos de p...?», les dijo a quienes lo interceptaron, según el acusador público. La situación motivó que el propietario del local sacase su carné profesional de policía, en situación de segunda actividad; sin embargo, el ratero se enfureció y le dijo: «Te voy a matar, te voy a cortar la cabeza». A posteriori le empezó a dar patadas y manotazos, al tiempo que seguía con los insultos y las amenazas, de acuerdo con la versión de la fiscalía.
Lesionado
Como consecuencia de estos hechos, el agente resultó con lesiones consistentes en una contusión en la región inguinal derecha y en otra contusión en la parte posterior del tobillo derecho. Para su curación precisó una asistencia facultativa. Tardó en curar tres días.
El fiscal planteó inicialmente que el autor de los hechos fuese castigado con un año y seis meses de prisión por un delito de atentado. Además, planteó que pagase una multa de 600 euros por una falta de lesiones y 300, por otra falta, en este caso de hurto.
El ministerio público también solicitó que el policía fuese indemnizado con la cantidad de 90 euros por las lesiones causadas y en la cantidad que se acredite por el efecto sustraído y no recuperado.
Finalmente, el letrado del acusado y el fiscal llegaron a un acuerdo que supuso una rebaja en la pena y en las multas. J. R. P. G., aceptó un año de cárcel y multas de 300 y 180 euros, respectivamente.