Puede sonar demasiado optimista, pero al alcalde de Bóveda le parece que todavía hay tiempo de evitar problemas como los que el año pasado obligaron a mantener durante meses la recomendación a los vecinos de no consumir el agua de la traída municipal. Eso dependerá de la prisa que se dé la bacteria en aparecer, si es que finalmente aparece, pero también de la decisión con la que las administraciones públicas afronten el problema. José Manuel Arias confía especialmente en la colaboración de Augas de Galicia.
Este organismo dependiente de la Xunta es el único que hasta ahora ha contestado afirmativamente a sus reiteradas peticiones de ayuda. De la Diputación y la Confederación Hidrográfica Miño-Sil no ha obtenido hasta ahora ninguna respuesta. «Augas de Galicia primeiro fíxonos o proxecto de renovación completa da traída -explica-, e estes días estou convencido de que en calquera momento nos van confirmar que nos botan una man».
Para lo demás hay tiempo
La mano que espera el alcalde son los 200.000 euros que costaría el nuevo sistema de captación y bombeo. Con eso se librarían de la dependencia del agua de Vilasouto. El resto de la renovación de la traída también la quieren, pero tienen más margen para esperar.