La inversión fallida del Plan E alcanza los 2,4 millones de euros en Vilagarcía

Serxio González Souto
serxio gonzález VILAGARCÍA / LA VOZ

FIRMAS

Solo el chiringuito del parque de la playa costó 300.000 euros sin que todavía hoy se sepa para qué sirve

25 mar 2012 . Actualizado a las 08:00 h.

El balance realizado esta semana acerca del Fondo Estatal de Inversión Local, más conocido como Plan E, en Galicia concluye que al menos 32 millones de euros fueron empleados en el desarrollo de proyectos que, o bien continúan sin uso, o se encuentran en mal estado. Lejos de ser ajena a este cuestionable mapa de errores, Vilagarcía contribuye a engrosar la cifra de inversiones fallidas con nada menos que 2,4 millones de euros. El montante se corresponde con cuatro intervenciones que, por el momento, apenas han servido para gastar el dinero.

El próximo 25 de abril se cumplirán dos años desde la inauguración oficiosa de la finca del doctor Carús, en Trabanca-Badiña. Por el volumen de fondos destinados a su rehabilitación, 1.076.000 euros, y su carencia de cualquier destino conocido, el jardín y la antigua vivienda se han erigido en todo un símbolo de despilfarro de cuartos públicos en la capital arousana. Pero existen otras actuaciones que, sin llegar a semejante nivel de gasto, resultan sin embargo tan discutibles como esta.

Porque tal vez el mejor ejemplo de alegría inversora sea el que ofrece el chiringuito del parque del balneario. Solo en derribar el antiguo pabellón, en reorganizar el terreno a su alrededor y en el levantamiento de una nueva construcción de madera, el anterior gobierno local empleó 305.445,16 euros. La conversión a la moneda antigua facilita la comprensión del coste económico que ha acarreado una ocurrencia de la que nadie, a día de hoy, podría aventurar para qué sirve: esos 305.000 euros equivalen a 51 millones de las viejas pesetas, más o menos el precio de un piso de lujo en el centro de Vilagarcía en los mejores tiempos del ladrillo.

Completa este cómputo de discutibles actuaciones la integración urbana del jardín histórico de Ravella. Los bancos de azulejo, a medio levantar, son el mejor resumen de lo ocurrido.