El Olimpic da vida a una nueva generación de taekuondistas
15 mar 2012 . Actualizado a las 11:00 h.Cuando Miguel Ángel Cuevas comenzó su aventura de enseñar el deporte y los valores del taekuondo en Vilagarcía nunca pensó en que su apuesta iba a resultar tan exitosa. Alrededor de trescientas licencias, doscientas de ellas de jóvenes de categorías menores a la sub-21, aparecen en el listado del Olímpic. «Nos movimos mucho para promocionarlo», explica Cuevas, que afirma que cuando él empezó con su pasión el taekuondo en Vilagarcía estaba en un momento muy bajo.
A partir de los cuatro años de edad ya están abiertas las puertas del Olímpic para los niños vilagarcianos. ¿Cómo vencer las reticencias paternas ante un deporte que se presupone de contacto? Básicamente como en otros casos parecidos, con el conocimiento. Para empezar, los primeros pasos en este deporte se centran precisamente en eso: entre otras cosas en aprender a caminar, en ganar coordinación, etc. Todo a base de juegos, el elemento clave que debe acompaña siempre al trabajo en cualquier tipo de deporte.
El momento de la técnica
A partir de ahí, llega el momento de enseñar las técnicas. De enseñar a cómo usar los brazos y las piernas de manera correcta para poder después coordinarlo todo. Todo lo aprendido se empieza a exhibir en los campeonatos de técnica, como el celebrado el pasado sábado en el pabellón de Fontecarmoa en el que el Olímpic consiguió clasificar a una veintena de participantes entre los mejores de la prueba provincial.
Empiezan también los aprendices de taekuondistas a realizar ejercicios para ganar fuerza y también, y esto quizás es lo mas importante, disciplina. «Los chavales deben seguir todo un protocolo de entrada en las clases, con los saludos y su colocación en el lugar que les corresponda en el aula», explica Cuevas. El técnico, de hecho, afirma que el paso por las clases del Olímpic ayuda a corregir algunos comportamientos que rayan la hiperactividad porque en el gimnasio hay que seguir toda una serie de pautas. «Hay niños que se vuelven mucho más tranquilos después de haber pasado por aquí», afirma
¿Y los combates qué? Pues llegan mucho más tarde. A pesar de que la imagen que tiene la gente común es que el taekuondo es un deporte que consiste en enfrentar a dos deportistas sobre un tatami, esto sucede a partir de una cierta edad. En el caso concreto del Olímpic, hasta que los deportistas no cumplen al menos los doce años de edad no comienzan a participar en los duelos personales.
Sistema de éxito
El sistema, desde luego, no parece ir nada mal. Al margen del éxito de convocatoria, ya relatado en el primer párrafo, las medallas del Olímpic son una noticia continua para un club que se ha convertido en toda una referencia dentro del taekuondo gallego e incluso nacional. Raúl Bouzas y Lúa Piñeiro son los exponentes de que se puede llegar desde un gimnasio de Os Duráns hasta lo más alto