Monólogos de la actriz ciega

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Yésica Val afronta su ceguera haciendo teatro, danza y monólogos

08 mar 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

«Ojos que no ven, leñazo que te pegas». «Pues sí, tengo unos ojos verdes muy bonitos pero no veo un carallo con ellos». «El amor es ciego, como yo». Yésica Val habla a borbotones, siembra optimismo a manos llenas, ironiza sobre su ceguera -«es mi seña de identidad»- y hasta la ha incorporado a sus monólogos. Empujada por una amiga, esta mujer de 32 años actúa en pequeños locales desde hace unos meses. El último fue en La Tuerka 27, en A Coruña. «Lo siento pero no pueden pasar, está lleno». Esto decía una de las responsables del local. Las relaciones entre hombres y mujeres ocupan la primera parte de su monólogo, sin bastón, pero dejando clara su ceguera: «Ligué con un chico y, como todos, me dijo que me iba a llevar al monte de San Pedro que había unas vistas preciosas, ¡como si yo las pudiera ver o no supiera lo que buscaba!». Evoca una noche de copas por el Orzán: «Al volver me crucé con uno dando bandazos; aquello sí era un ciego y no lo mío». La respuesta son las carcajadas de las decenas de personas que la escuchan, entre las que está Ángel Mangas, un compañero suyo de Valacar, la compañía de teatro de la ONCE de la que forma parte Yésica Val.

A los 24 años le diagnosticaron una ceguera progresiva y empezó a trabajar en Vigo, en la ONCE. «Tengo la retina lesionada y parece que necesitaría células madre que se han probado en ratones pero no está claro que funcionen», explica. Luego trabajó grabando datos en la Fundación María José Jove y «tres o cuatro años en Gas Natural». Fue ahí cuando «pedí la incapacidad». Lo que ocurrió después lo cuenta en su monólogo. «Cuando veía mal tropezaba con alguien y me decían ?¡a ver si miras por dónde andas!?; ahora cuando subo al bus con el bastón todos se levantan y me dejan asientos, ¡como si estuviera mal de las piernas!». Le costó empezar a utilizar bastón, aunque acabó poniéndole nombre: «Pensé en llamarle Freud, porque estoy estudiando segundo de Psicología en la UNED, pero le llamé Gregorio». Es en honor a un médico de Venezuela «que curó a muchos ciegos; mi padre es venezolano y estuve viviendo allí 8 años».

Yésica Val hace danza contemporánea y clásica, aunque esta última la cambiará por el flamenco. Para la foto «si me venís a buscar toca el claxon porque si no me meto en otro coche», advierte, tras ironizar: «¿No sirve esa foto en la que parezco Sharon Stone?». Está en su Facebook, aunque «odio el Facebook y lo borré porque tenía 12 amigos y todos tienen 300 o 400. ¿Cómo pueden seguirlos?», bromea en su espectáculo. Lo ha vuelto a abrir para promocionar sus monólogos y por ahora «la mitad de mis amigos son bares».

Junto a la luz, «soy una persona que se ilusiona rápido», hay sombras, como el sueño de una familia... «pero de eso no escribas. Al quedarme ciega he visto otras cosas que antes no veía. Ahora hago todo lo que me gusta, voy muy rápido, a ver si no me esnafro».

EN A Coruña (Atelier y La Tuerka 27) UN Viernes DE 21 a 0.00