El 1 de mayo de 1852 nació Santiago Ramón y Cajal, el primer científico español que ganó un premio Nobel de Medicina. Lo consiguió por descubrir que las neuronas son las células que componen el tejido nervioso. En aquella época, la teoría celular explicaba que todos los tejidos estaban formados por células. Pero los nervios, decían, eran como los cables de una red dispersa y continua por todo el organismo. Ramón y Cajal demostró que no era así con solo mostrar sus preparaciones microscópicas en un congreso de Berlín en 1889.
Puede considerarse el padre de las ciencias del sistema nervioso, y así es que muchos de sus trabajos aún son de actualidad. Por ejemplo, hasta hace poco se pensaba que la organización de las neuronas seguía un programa definido y cerrado en el que no eran posible modificaciones posteriores. Hoy, recuperando sus ideas, se acepta que el tejido nervioso tiene un notable grado de plasticidad durante la vida de los organismos. Incluso los trasplantes de tejido nervioso, empleando tejido embrionario, tienen antecedentes en experimentos que realizaron Cajal y sus discípulos.