La física resiste su mayor desafío

Raúl Romar García
r. romar REDACCIÓN / LA VOZ

FIRMAS

Un experimento internacional coordinado por gallegos confirma el modelo estándar y estrecha la posibilidad de hallar nuevas partículas

07 mar 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

El mesón de la extrema belleza ha puesto contra las cuerdas al modelo estándar de la física de partículas, el que describe las interacciones entre las partículas elementales que componen la materia y que explica el universo y todo lo que comprende tal y cómo lo conocemos hoy. Lo ha hecho en un experimento del acelerador de partículas LHCb del Centro Europeo de Investigación Nuclear (CERN) en un experimento coordinado en buena parte por físicos de la Universidade de Santiago. Pero la vieja teoría, que se somete constantemente a revisión, no solo ha superado uno de los mayores desafíos a los que se ha visto sometida, sino que ha salido reforzada.

El protagonista es el mesón B o partícula de la extrema belleza, objeto de deseo en la última década de físicos de todo el mundo que han enfocado sus experimentos a observar su patrón de desintegración, extremadamente raro. ¿Por qué? Porque en esta extraña desintegración lo previsto es que se involucraran tanto partículas conocidas como desconocidas. Esta, al menos, era la base de las teorías a las que se aferraban los científicos para encontrar nuevas partículas y avanzar así hacia una nueva física. En el acelerador LHCb se producen cientos de miles de estas partículas por segundo que se descomponen de las formas más diversas. Pero, de momento, no se ha encontrado nada anormal. «No se han visto desintegraciones raras, lo que significa que el modelo estándar ha aguantado el tirón», explica Bernardo Adeva, director del Instituto Gallego de Física de Altas Energías.

Nuevas partículas

Ahora, en las desintegraciones que se producirán en los próximos meses lo que está previsto que ocurra, según la teoría actual, es que en tres de cada mil millones de desintegraciones el mesón b se descomponga en dos muones, que vienen a ser algo así como el hermano pesado del electrón, con mayor masa. Si esta frecuencia fuera superior, habría nuevas partículas en la naturaleza y, por tanto, una nueva física, pero visto el comportamiento previo es bastante improbable. Los resultados del experimento fueron presentados en la Thuile (Italia) a la comunidad científica mundial por el profesor de la Universidade de Santiago José Ángel Hernando Morata, portavoz del equipo internacional que ha participado en el mismo y corresponsable del grupo de análisis de los datos.

¿Cuál es la conclusión? Que si hay nuevas partículas habrá que buscarlas en otro sitio o establecer otras teorías capaces desafiar el conocimiento actual. «Hemos estrechado la posibilidad de encontrar nuevas partículas, con lo que ahora será mucho más difícil hacerlo, y hemos afianzado así el modelo que ya teníamos», explica, desde Italia, Hernando Morata, que en su grupo también ha contado con la destacada participación de los gallegos Xabier Cid Vidal y Diego Martínez Santos. «Hemos levantado mucho revuelo en la conferencia, porque los resultados los habíamos mantenido en secreto», destaca Hernando.