Las principales calles del centro de Marín y las parroquias del rural más populosas disponen desde esta semana de contenedores «accesibles». Estos nuevos recipientes disponen de una boca en un costado y son fácilmente identificables por unas bandas a los lados y un logotipo. Estas bocas se sitúan a una altura adecuada para que una personas discapacitada o en silla de ruedas pueda echar la bolsa de la basura sin tener que depender de nadie más.
La concejala de Medio Ambiente de Marín, la popular Marián Santomé, explicó ayer que se trata de una medida destinada a mejorar la vida diaria de los vecinos que tienen alguna discapacidad. Con este sistema no tienen que levantar ninguna tapa de contenedor, algo que es imposible para una persona en silla de ruedas. Asimismo, este método también puede servir para las personas de mayor edad que también encuentren difícil depositar la basura con el sistema convencional.
La edila marinense manifestó que estos contenedores le fueron cedidos al Ayuntamiento por parte de la Diputación de Pontevedra. La institución provincial envió un total de quince contenedores «accesibles» a este concellos, si bien se optó por reservar cuatro para colocarlos en el vial de playas mientras dure la temporada estival.
La edila señaló que los contenedores colocados se encuentran en «sitios estratégicos» del casco urbano y del rural. Fue fundamental a la hora de elegir su ubicación el hecho de que tienen carga trasera y no se pueden poner en cualquier parte.
Estos recipientes tienen una capacidad para ochocientos libros y se destinan para el depósito de residuos orgánicos.
Santomé cerró ayer con los responsables de Urbaser, la empresa encargada de la recogida de basuras en Marín, el funcionamiento de este sistema, que prevé poner fin a la discriminación entre los vecinos en una acción tan cotidiana como echar la basura. Está previsto que el sistema se amplíe en el futuro al contenedor amarillo.