La plataforma de acreedores de Barreras, reunida ayer en asamblea, acordó mostrar su «rechazo frontal» a la pretensión de los propietarios de Barreras de que perdonen el 95 % de la deuda (74.113.645 millones) y que el 5 % restante lo cobren en 15 años, con un primer pagó de 239.629,77 euros el 2 de enero del 2014. El enfado era evidente. Y no solo por el «inaceptable» sacrificio que se les pide, sino porque en la media docena de páginas que les presentó el vicepresidente del astillero, José García Costas, no se hace la menor referencia al plan de negocio, a posibles contrataciones...
Lo único que tienen por escrito, además de las cifras citadas, es el activo patrimonial, 46.378.372 euros, la deuda en salarios, 14.782 euros, cantidad a la que habría que sumar diez millones en indemnizaciones si los trabajadores aceptaran la reducción de del 40 % de la plantilla; las deudas con entidades públicas, 1.867.416 euros, y con Clequali, la firma de limpieza que reclamó la suspensión de pagos, otros 150.720 euros.
Los acreedores están de acuerdo en que hay que evitar la liquidación de Barreras, «pero no a cualquier precio». Como punto de partida estarían dispuestos «a realizar el mismo esfuerzo que hagan los accionistas, no más». Consideran un «error» que García Costas, igual que los trabajadores, no les haya entregado más que un retal del plan de viabilidad al tiempo que piden a la Xunta que ejerza de árbitro.
Guerra ya recogió el guante con la vista puesta en encontrar un acuerdo que permita recuperar la actividad. «La liquidación sería lo último, pero cada uno tiene su parte de responsabilidad, sentenció.