A perro flaco, todo son pulgas

Marcos Escudero ECONOMISTA

FIRMAS

25 feb 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

Con la economía de la zona euro dirigiéndose a paso firme hacia la recesión, las tensiones con el régimen de Irán amenazan con dilatar aún más si cabe la esperada recuperación.

El anunciado embargo al crudo iraní detraerá del mercado unos dos millones de barriles diarios, aproximadamente un 3 % del consumo mundial. Con números en la mano, ello supondría un incremento de unos pocos dólares por barril, lejos de las cifras que manejan los más agoreros. Además, podrían usarse parte de las reservas o buscar productores con exceso de capacidad como Rusia o Arabia Saudí para estabilizar de nuevo oferta y demanda.

El problema vendría si la situación se tensa y el régimen iraní decide finalmente bloquear el estrecho de Ormuz, una arteria vital para el oro negro. Por ahí pasan uno de cada cinco barriles de los 90 millones que bebemos los humanos cada día. Con una contracción de la oferta de un 20 %, más un posible conflicto armado, la inelástica demanda de petróleo sí que provocaría una escalada del precio sin precedentes. Pero, de momento, ese escenario es bastante remoto.

De vital importancia

El petróleo es un input básico de nuestra economía. Se emplea en los procesos productivos de la mayoría de los bienes que consumimos y es parte importante de sus costes de distribución.

España importa un millón y medio de barriles diarios. A principios del 2009, el barril costaba 45 dólares y hoy su precio se mueve en torno a los 125 dólares por barril. Eso supone un incremento en el precio de compra de 44.000 millones de dólares anuales, casi un 4 % del PIB, y explica más de la mitad del alza de la inflación en el período. Y lo peor de todo es que no podemos reducir ese consumo porque no existe otra alternativa.

La reflexión es que venimos de ser un perro de raza noble inflado por el ladrillo, mezcla de mastín y Cobi, del que Mariscal decía que era perro aunque yo nunca llegué a verlo claro. Ahora nos hemos convertido en un galgo escuálido y con bastantes pulgas, una de ellas en forma de barril de oro negro. Pero lo que es ladrar, ambos ladran igual. Y, como decía don Quijote, si ladran los perros, señal de que avanzamos.