16 feb 2012 . Actualizado a las 07:00 h.
Lo que hace falta es mano dura. Y no solo por el vandalismo. La juventud parece moverse por el mundo sin miedo a nada ni nadie porque siempre se lo han permitido todo. Sus padres delegan la educación en los colegios y estos les permiten pasar de curso con asignaturas suspendidas. Es la cultura del todo vale. Pueden emborracharse hasta el coma etílico, agredir a sus profesores o incluso a sus parientes, que no pasa nada. Pueden destrozar farolas, que tampoco. La verdad, no veo otra manera de cortar esto que aplicando la mano dura contra ellos y contra sus padres, que alguna responsabilidad tendrán.