Un estilo de oposición marcado por la crisis económica

Gonzalo Bareño Canosa
Gonzalo Bareño MADRID / LA VOZ

FIRMAS

Rubalcaba mantendrá la moderación hasta que se afiance como líder y se olvide la herencia del PSOE

16 feb 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

La reunión entre Rajoy y Rubalcaba y la sesión de control de ayer marcan las líneas del estilo de oposición que hará el PSOE, al menos de inicio.

¿Puede permitirse el PSOE no llegar a ningún acuerdo con el PP?

Rubalcaba es consciente de que con una crisis sin precedentes los ciudadanos no entenderían una oposición de no a todo. Eso daría la imagen de revanchismo, de que los socialistas no han asimilado su derrota y de que ponen sus intereses por delante de los del país. Por eso, Rubalcaba necesita compensar la oposición frontal a la reforma laboral con el acuerdo en la reforma del sistema financiero.

¿Va a mantener para siempre Rubalcaba el tono de moderación?

No. El líder socialista sabe perfectamente que en este momento tiene una situación de debilidad. No solo porque fue un miembro destacado del anterior Gobierno, que deja una herencia muy mala, sino porque su liderazgo en el PSOE no está afianzado. A medida que el Gobierno se vaya quedando sin el recurso de la herencia recibida, Rubalcaba elevará el tono.

¿Qué va a cambiar en las sesiones de control en el Parlamento?

Los debates de Rajoy con Rubalcaba serán más vivos que los que mantuvo con Zapatero, dada la mayor brillantez parlamentaria del nuevo líder del PSOE. Y también serán más equilibrados los que mantenga Soraya Sáenz de Santamaría con la socialista Soraya Rodríguez que los que tuvo con Fernández de la Vega o Elena Salgado.

¿Qué diferencias habrá entre la oposición que hará Rubalcaba a Rajoy y la que la hizo en su día Zapatero a Aznar?

No demasiadas. Rubalcaba mantendrá una oposición frontal en cuestiones sociales como el aborto o el matrimonio homosexual, como hizo Zapatero, pero ahora el acento se pondrá en los recortes de derechos como consecuencia de la crisis. Se mantendrá la unidad antiterrorista y habrá menos diferencias en política exterior, algo facilitado por el cambio de Bush por Obama en Estados Unidos.