Cuando hace aproximadamente un año cayeron las caretas y el grupo inmobiliario Promalar se vino abajo, demostrando que su apuesta por Alfageme tenía escasa vigencia económica, 150 puestos de trabajo se quedaron en el aire. La administración concursal, encargada de la liquidación de los activos de Promalar, tuvo conocimiento, al igual que las centrales sindicales, de que la potente compañía El Consorcio aspiraba a absorber la actividad.
Todo pintaba bien. Un acuerdo entre el grupo comprador y los sindicatos, avalado por la mismísima Consellería de Industria, parecía conducir el proceso hacia una feliz solución cuando Promalar hizo valer un recurso para bloquear las negociaciones. Largos y penosos meses exigió a las partes implicadas conseguir que la Audiencia Provincial de Pontevedra restase al grupo inmobiliario en fuga la capacidad para entorpecer la liquidación. Ahora que todo parecía volver a su lugar, la Xunta anuncia que sin una sentencia firme jamás librará esos avales por 33 millones de euros con que el Igape respaldó a Promalar. Los trabajadores y los sindicatos se siente engañados y afirman que existen fórmulas para evitar lo que creen una excusa infumable.
El Igape avaló eta cantidad ante el Banco Popular y Caixanova para el grupo Promalar
33
Millones de euros