Cuando la Xunta de Galicia dio a conocer el balance provisional de la siniestralidad laboral el año pasado no solo constató que el número de accidentes se había reducido un 15,6 % en toda la comunidad, sino que además Pontevedra había sido la provincia en la que más habían bajado, con un 17,3 % menos que en el 2010. Pues bien, enfilado el segundo mes del año 2012, de momento la tendencia se invierte, porque en el balance provisional de siniestros destacan los registrados en territorio pontevedrés, ya sean de carácter leve o grave. Y sobre todo, llama la atención el hecho de que tres personas fallecidas sean vecinos de la comarca. Murió hace una semana un trabajador de Catoira triturado en una tolva; falleció el lunes un obrero en Cambados y perdió la vida, hace casi quince días, un vecino de Vilagarcía que vivía en Panamá y que fue arrollado por una máquina en un túnel de la corporación estadounidense AES para la que trabajaba.
Ese balance provisional se refiere a una treintena de accidentes laborales en lo que va de año en Galicia, y más de la mitad fueron en la provincia de Pontevedra. Aparte de los siniestros mortales de Catoira y Cambados, se registraron varias caídas de obreros en Vigo, un obrero grave tras caer en un depósito de agua en Tomiño, un hostelero también grave por quemaduras en Deza, otro que cayó al vacío al romper el falso techo sobre el que trabajaba en Pontevedra, un operario que también se precipitó al vacío desde un poste de telefonía en Deza, un trabajador herido en Cambados al explotarle una batería en la cara... y así hasta una veintena de siniestros en la provincia.
Y por supuesto, como es habitual en la siniestralidad laboral, el sector en el que hubo más accidentes fue el de la construcción, con diferencia.