Desde primera hora, medios de comunicación y curiosos abarrotaron el paseo marítimo
28 ene 2012 . Actualizado a las 06:00 h.A las 5.40 horas, con el horizonte totalmente oscuro, saltaba la alerta desde el Orzán y comenzaba la carrera. En cuestión de minutos el paseo marítimo, en el tramo que va desde la coraza hasta el extremo de la delegación de Hacienda, quedaba cortado al tránsito por las fuerzas de seguridad mientras coches de policía, bomberos y ambulancias ocupaban un carril de la carretera. Poco después comenzaban a llegar autoridades y periodistas. Los más madrugadores compartieron frío y los pocos datos de que se disponía a primera hora entre caras de asombro e incredulidad. Comenzaba la espera de noticias. De malas noticias.
A medida que la tragedia se fue confirmando su repercusión mediática fue adquiriendo mayores dimensiones. Las unidades móviles de todas las cadenas de televisión fueron aparcando ordenadamente sobre los raíles del tranvía mientras los canales de toda España -hubo conexiones, incluso, para la televisión autonómica de Castilla-La Mancha- se hacían eco del drama que se estaba viviendo en la bahía coruñesa. El paso de los familiares de los desaparecidos por el lugar de los hechos dejaba escenas de intenso dolor ante un despliegue mediático sin precedentes para la jornada más luctuosa que se recuerda en los últimos tiempos en la ciudad.
Aplausos y reproches
Los problemas de tráfico no cesaron en toda la mañana por este tramo del paseo hasta el punto de necesitar la mediación del 092. No tardaron en llenarse las inmediaciones de la coraza del Orzán de curiosos que eran desviados de la zona, donde se ubicó el centro de operaciones para dirigir el rescate, por unos agentes de policía con un semblante oscurecido por la pena. Abundaron los abrazos y alguna lágrima entre los compañeros de los desaparecidos, que recibieron aplausos y vítores.
Frente al respeto mostrado al Cuerpo Nacional de Policía hubo también reproches hacia «esta juventud del botellón» e, incluso, algunos representantes políticos fueron increpados: «¡Mirad lo que habéis conseguido! ¡Más mano dura es lo que se necesita!», gritó una mujer a un miembro de la corporación municipal en una mañana de emociones desbocadas.