Funcionarios y diputados despidieron con aplausos, lágrimas y abrazos al expresidente
28 ene 2012 . Actualizado a las 06:00 h.Cuando terminó el pleno de ayer y José Luis Baltar dejó oficialmente de ser el presidente de la Diputación ourensana, se desató la locura. Todos querían abrazar y besar al barón popular, que saludó cariñosamente primero a los diputados, tantos a los suyos como a los de la oposición, y después al público, mayoritariamente concejales del PP en Ourense y miembros de la dirección provincial de partido, aunque también integrantes de PSOE y BNG. Algunos de estos últimos quisieron olvidar viajas rencillas, como el secretario de Acción Electoral de los socialistas ourensanos, Eladio Osorio, que mantiene un litigio laboral con la institución. «Para min iso está morto», le dijo Baltar después de que ambos se estrecharan la mano. Ya entonces empezaron a asomar las lágrimas de los funcionarios más próximos a Baltar, especialmente las de Francisco González, su responsable de prensa. El ya expresidente mantuvo el tipo y fue él quien tuvo que consolar al jefe de su secretaría particular, Gerardo Martínez, y el resto de su equipo de máxima confianza. Después de un pequeño descanso en su oficina, José Luis Baltar atendió al resto de los trabajadores de la institución, que se arremolinaban en las escaleras del Pazo Provincial para fotografiarse y abrazar al expresidente. Finalmente, el barón popular bajó hasta su coche entre aplausos y gritos de «presidente, presidente». Unos minutos más tarde llegó al restaurante Monterrei y, después de tomarse una copa de vino «de penalti», compartió una comida con sus diputados.