Aumento de auroras boreales

La Voz

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Las tormentas solares tienen un efecto positivo: la proliferación de auroras boreales que, en función de su intensidad, pueden producirse incluso en latitudes bajas, ya que lo habitual es que se observen en zonas polares. Eso ocurrió en la noche del 13 al 14 de marzo de 1989 en Galicia. «Tenía un color rojo cobrizo, como si reflejara un gran incendio», recuerda el astrónomo José Ángel Docobo. La anterior en Galicia fue observada por Ramón María Aller en 1938. Las auroras boreales se forman cuando las partículas eléctricas procedentes del Sol alcanzan la Tierra por las regiones polares y penetran en la atmósfera.