El antropólogo sigue pensando que los esqueletos de Arcoia pertenecen probablemente a personas que murieron de forma violenta a finales del siglo XIX en unas circunstancias tal vez relacionadas con la tercera guerra carlista. Desde que llevó a cabo los análisis no han aparecido nuevos datos que le hagan reconsiderar las opiniones que ya manifestó en su momento. «No tenemos una explicación clara sobre lo que pudo ocurrir y en realidad ni siquiera sabemos con certeza si estas dos personas pertenecen a la misma época histórica porque los análisis con carbono 14 no permiten determinarlo, pero creo que sería mucha casualidad que hubiesen ido a parar allí en diferentes momentos», puntualiza.
Junto a los restos humanos, como se informó en su día, apareció un casquillo de bala que según un análisis realizado por especialistas de la Guardia Civil, pertenece al modelo Remington Berdan, que empezó a fabricarse en España en 1871. Este tipo de munición se utilizó con frecuencia en la mencionada tercera guerra carlista, entre 1872 y 1876, y también en la guerra de Cuba. Uno de los dos esqueletos, el del hombre más joven, parece haber recibido un tiro en la cabeza. En cuanto a estos indicios, Serrulla dice que sigue sin saberse si la muerte de este individuo fue producida por la bala hallada en la cueva, ya que los análisis científicos no pudieron aclararlo.
Lo que sí se sabe con certeza -según un boletín provincial publicado en León en 1834-es que en la primera guerra carlista hubo sucesos violentos cerca de la cueva, en el pueblo de Visuña, donde un guerrillero resultó muerto y otros tres heridos en un choque con la milicia de Villafranca del Bierzo.