testimonios cinco damnificados
Manuel Tenorio Cosque tiene 61 años y es natural de Cangas. Invirtió 150.000 euros en participaciones preferentes de cuando la entidad se llamaba Caixanova. Está jubilado.
Cuenta que había puesto su dinero a plazo fijo. Lo pasó a cédulas hipotecarias. «Me dijo que no cotizaban en bolsa ni entrañaban riesgo alguno. Además, me insistió en que obtendría el dinero en efectivo en un plazo de 24 horas. Los intereses no eran muy altos, pero superaban los del plazo fijo. Era un caramelo que ponían en mi boca y lo acepté», explica. Luego, en el 2005, afirma que le recomendó las participaciones preferentes y volvió a confiar en el mismo empleado «porque no me había fallado». «Una vez necesité dinero y me lo dieron sin más. Pero en octubre del pasado año pedí 7.000 euros y me ofrecían un crédito. Les exigí los 150.000 y me confesaron que estaba atrapado. Trabajé en montajes industriales», puntualiza.