«Una empleada nos las vendió como un favor»

La Voz

FIRMAS

24 ene 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

Antonio Santomé (27 años). Tiene una inversión con su esposa de 22.000 euros. Trabaja en mantenimiento en una empresa.

Dice que metieron el dinero en una sucursal de Caixanova en Moaña, concretamente en el año 2009. «La firma la hizo mi mujer, pero no lo vio. Resulta que teníamos el dinero a plazo fijo y ya se echaba encima la fecha del vencimiento. Entonces, mi esposa acudió al banco con su hermana, porque a ella también le habían vendido las preferentes. La empleada le vendió el favor de que no se las concedían a todo el mundo, pero que se las ofrecía por su hermana. Además, le comentó que tenían más ventaja que el plazo fijo y con el capital al cien por cien asegurado. Así fue como se decidió a firmar», argumenta.

En noviembre del pasado año se dieron cuenta de lo que realmente sucedía con su dinero. «Un conocido nos habló del problema que había y ya nos dimos por aludidos», lamenta.