Jesús Santos Villar (51 años). Invirtió 27.000 euros en preferentes. Trabaja de electricista.
«Estaba ahorrando dinero para hacer unas reformas en mi casa. Un día que pasé por la oficina de Caixanova y me aconsejaron que adquiriera ese producto. Incluso les pregunté si tenía riesgo y les dejé muy claro que nunca había comprado acciones de la Bolsa. Además, les recalqué que iba a utilizar ese dinero en un año o dos», cuenta
Confiesa que firmó sin mirar, porque conocía y trataba al empleado desde siempre. «Me pasaban 180 euros de intereses cada tres meses. Hasta que en el pasado mes de diciembre me entero de que no podía retirar el dinero. Después de cabrearme con el director de otra sucursal, me ofreció un préstamo, pero no se lo acepté», afirma. «Un día pase cuatro horas hablando con él en el banco. Es increíble lo que nos está sucediendo, porque muchos de Cangas tenemos el mismo problema», dice.