Una clienta quiso embargar y se topó con que «no tenían nada a su nombre»

La Voz

FIRMAS

María del Carmen Hernández recibió por SMS la noticia de que varios accionistas de la empresa Las 5 Jotas estaban imputados en un supuesto fraude fiscal. «No me sorprendió, después del calvario que he pasado en estos años. No me pagaron por sus tramas», relató ayer a La Voz desde Madrid. Esta mujer, según explica en foros de Internet y en Facebook, intenta cobrar sin éxito una indemnización desde hace una década a Las 5 Jotas porque «no tienen nada a su nombre».

Según cuenta, encargó una casa de madera a la firma que fue construida en Gijón en 1999. Poco después, un juez la declaró en ruina. Hubo un acuerdo por conformidad sellado en una sentencia en firme para recibir una indemnización. Pero con la sentencia en la mano empezaron los problemas para cobrar. Hernández explicó ayer que ganó en el 2005 e intentó cobrar la indemnización de 60.000 euros, pero descubrió que los accionistas de Las 5 Jotas apenas tenían nada a su nombre y que no podían embargar sus bienes.

María del Carmen pidió datos de la empresa en el 2008 en un foro de Internet, donde otros internautas le aseguraron que, supuestamente, la empresa cambiaba cada año de nombre societario, y otros que estaba todo a nombre de un socio.

Laberinto

Según relata, la única referencia para dirigir escritos a la entidad era la sede de Cangas, «la única que figura», pero no lograron embargarla tras toparse con un «laberinto» legal. El matrimonio afectado buscó otras propiedades de la firma pero, según denuncia, no encontró nada. «Un día, viajé desde Madrid a Vigo para investigar en el Registro de la Propiedad pero no encontré nada a su nombre [de los accionistas] salvo unos montes sin valor a nombre de un socio», explicó la reclamante.

Recuperar el dinero

A día de hoy, María del Carmen y su marido no han cobrado nada, según explican, por causa de esa laguna. «Solo percibimos en su día lo que acordamos con el aparejador y el arquitecto. Por eso, queremos que nuestro caso se conozca y recuperar el dinero que perdimos», dice.

Esta afectada desconocía que la fabricante de casas de madera estuviese implicada en una red de facturas falsas.