La capa de San Martiño de Tours

Alfonso Cid

FIRMAS

21 ene 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

El patrono de la diócesis Auriensis San Martín de Tours compartió su capa con un pobre aterido de frío que resultó ser Cristo, quien luego se le apareció en sueños vestido con la media capa para revelarle las bondades de la Caridad. En los peores años del Sida, cuando padecerlo significaba ser un apestado, un obispo de Ourense compartió una mínima parte del rico patrimonio inmobiliario diocesano con un comité de ciudadanos que se ocupaba de dar casa y capa a un nuevo tipo de pobres. Pasaron por el palacio de la calle del Progreso otros obispos, que mantuvieron la cesión gratuita de un hogar donde vivieron dignamente cientos de enfermos de Sida, algunos sus últimos días. Duró el pacto de Caridad, pero también permaneció en su puesto «el hombre del dinero», el ecónomo de la diócesis, un administrador sin piedad, que ahora reclama ante la ley de los hombres la devolución para el patrimonio terrenal de Dios de aquella media capa. Precisamente cuando mas arrecia el frío, cuando los pobres, los presos, los que no tienen familia, son los primeros en padecer los recortes económicos del César. Nuestro César, un Estado laico que tiene entre sus obligaciones, porque todos la asumimos y pagamos con impuestos, la de dar casa y capa a quienes nuestra misma sociedad ha dejado injustamente al margen. La Xunta, manteniendo su compromiso de financiación de la Casa de Acogida para enfermos de Sida, debe continuar aportando su media capa, porque es su obligación y es de justicia. La diócesis Auriensis, seguir imitando a su patrón quien, que se sepa, nunca volvió para reclamar su media capa al pobre, que resultó ser Cristo.