Derrota en Burgos y esta tarde otro partido por la zona noble: Menorca. Recién descendido tras varios años en la ACB, pese a las apariencias, uno más metido en apuros, con retrasos a la hora de pagar y un montón de deudas pendientes. El santo y seña de esta LEB ruinosa por la que transita nuestro Breogán. Un Breogán privilegiado, según sus rectores, con las cuentas a cero. Aunque ya les aseguramos que es otro de los camelos que nos han vendido en los últimos años. Decíamos que derrota en Burgos y, además, con pocas opciones o ninguna de ganar. Ahora parece que el tema prioritario es el fichaje de Carlos Cobos. ¿De verdad este jugador nos va a cambiar el equipo? Entra la risa sólo de pensarlo. Únicamente el interés por mantener el estatus de divo por parte de alguno puede colocar en primer plano un fichaje irrelevante. El vacilante caminar del equipo solamente lo cambiaría un base de primer nivel o un alero que, además de ser fiable en el tiro exterior, defienda a morir y ayude a subir el balón, o un poste que ponga un tabique en el camino hacia nuestro aro y, sobre todo, infunda respeto en el rebote defensivo.
Una ruina es este equipo tan alejado de las ilusiones de todos los que lo seguimos. Menorca debe de ser una salida para conseguir prestigio. No es ningún coco, pero van cuartos. Están ahogados de problemas, pero ganan más partidos. Ya sólo queda pensar en mayo. Repetir lo del año pasado. Luchar por el ascenso en la pedrea del play off. Todo ello sin olvidar nunca el día a día, en mantener los niveles de asistencia al Pazo, en mejorar la autoestima y no olvidar nunca que si al Pazo bajan 2.500, hay otros 3.000, por lo menos, deseosos de un guiño para sumarse a la causa.